Al menos seis casos se dieron en los últimos dos días en distintos lugares de la ciudad capital y de La Banda. Uno de los episodios más angustiantes fue el vivido por un profesional del Ersac, a quien le habrían exigido 12 mil pesos para “no matar a su sobrina”.
El caso más grave lo padeció un ingeniero del Ente Regulador de los Servicios de Aguas y Cloacas (Ersac), que estuvo a punto de entregarles una suma cercana a los 5.000 pesos a los delincuentes.
De acuerdo con lo que trascendió, un hombre llamó al profesional haciéndose pasar por Policía Federal, le preguntó si tenía una familiar en el interior y el hombre contestó que no, que tenía una sobrina. En ese momento los delincuentes le pasaron el teléfono a una mujer que empezó a gritar “tío, tío, me están por matar”. Los extorsionadores le pidieron al ingeniero que enviara 12.000 pesos a través de una empresa de correo.
El hombre, embargado por los nervios, les dijo que sólo tenía parte de esa suma y que podía conseguir algo más de dinero si le daban unos pocos minutos.
Pero, mientras iba a buscar plata, recordó las decenas de publicaciones periodísticas con casos similares que resultaron ser una estafa. Se comunicó con su hermano y confirmó que su sobrina estaba bien, por lo que desistió de hacer el depósito.
Según trascendió, el estafador habló desde un celular con característica de Córdoba.
Cabe recordar que en sólo una semana, durante el mes de marzo se conocieron 25 casos de extorsiones por vía telefónica en nuestra provincia. En aquel momento la policía informó que, al menos, dos de las víctimas de los secuestradores virtuales llegaron a efectuar pagos de entre 5.000 y 10.000 pesos, tal como exigían los delincuentes.
Las llamadas fueron hechas a comerciantes, productores y profesionales residentes en la capital provincial, Frías, La Banda, Bandera, Clodomira, Quimilí y Fernández, de los cuales los falsos secuestradores sabían que gozaban de una buena posición económica.
En alguno de los casos, los falsos secuestradores conocían los movimientos de quienes debían encargarse de pagar el rescate, a través de un depósito de una empresa que funciona en el Correo nacional. l
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