Los alambres de la Patagonia, las piedras para los pobres y los sentidos que se quedaron en la altura

Los alambres de la Patagonia, las piedras para los pobres y los sentidos que se quedaron en la altura
Esta noche se proyectará en Neuquén el film documental “Para los pobres piedras”, resultado de tres años de trabajo en la región. Será a partir de las 21 horas en La Conrado Cultural de esta capital y mañana a las 22 horas en La Caja Mágica de Cipolletti.
“Una vez con un amigo, Roberto, estábamos en Buta Ranquil y nos acostamos en la ladera de la montaña. Era la mañana, muy temprano, y habíamos llegado en colectivo. Estábamos ´fisurados´ y nos acostamos así. En un momento, vi puntitos blancos en la montaña que empezaron a invadir toda la ladera y se escuchaban los perros, los ladridos, los gritos, los ladridos. Y pregunté qué era y me explicó la veranada, qué era, cómo lo hacían”, explica a 8300web Mathieu Orcel –director de “Para los pobres piedras”-, seguramente con el mismo énfasis que lo contó a otros y a otras un sinnúmero de veces. “Yo convivía con una comunidad mapuche, entonces me vino muy rápidamente la idea de querer retratar esa veranada, pero del lado mapuche: qué les pasa a los crianceros que están con esa contradicción, del otro lado de los alambrados”, detalla y agrega que la aprobación de la idea por parte de la comunidad fue total, puesto que la consigna era hacer todo el rodaje desde adentro, con ellos y con ellas.

El hombre contó que asiste sistemáticamente a las funciones en las que se proyecta su film, lo cuida y lo acompaña como a un hijo o como a un sentimiento, lo respalda y lo fundamenta una y otra vez ante quienes lo comparten: “no nos esperábamos que la película funcione tan bien como espejo. Que a ellos les sirva para reflejar tan bien lo que les pasa y reflexionarlo, pensarlo”, dice y recuerda la experiencia en Zapala: “estaban los crianceros de la película y familiares, además de varias autoridades mapuce. Hubo reacciones muy fuertes, tuvimos una charla muy larga después”.

“Me siento espectador cuando escucho a la gente alrededor. La gente reacciona sonoramente. Cuando se ríe, se ríe con todo. Cuando tiene miedo o está un poco tensa se escucha reteniendo su impresión. Al final mucha gente llora, con pañuelos y demás”, adelanta Mathieu Orcel sobre todo lo que puede llegar a suceder a quienes estén hoy en La Conrado y mañana en La Caja Mágica: “en esta historia la emoción es tremenda”.

“Hay dos escenas de aburrimiento. El aburrimiento es casi anti cinematográfico. Estás mostrando en la pantalla a gente que se aburre y aburrís al espectador con esa gente que aburre e insistís con tiempo real de un momento de silencio absoluto en una cabañita con humo. Y la gente, encantadísima”, señaló el documentalista francés.

“Es difícil estar conforme con el trabajo propio. Ahora estoy un poco más tranquilo con la película, la acepto más. Estoy conforme con lo que provoca, lo que genera”, asume el director del film cuyo objetivo fue “mostrar desde adentro ese viaje silenciado, no visible, y también todos los ritos alrededor de ese viaje” y señala que “el logro principal de la peli es haber pegado a sus personajes y a sus temáticas. La película es un criancero más, pero, a la vez, un personaje”.

“Para los pobres piedras” significó tres años de trabajo y seis meses de convivencia de todo el equipo con la comunidad: “la película es un ciclo que empieza y termina con la primavera”. Y ese ciclo necesariamente se volvió personal, según lo que expresó el director: “me costó muchísimo bajar, fue un proceso muy largo: creo que nunca bajé del todo, una parte de mí se quedó arriba”.

Comentá la nota