"Yo maté por ti y ahora me estoy muriendo"

"Yo maté por ti y ahora me estoy muriendo"
Le habría confesado el acusado a su pareja, Patricia González, en alusión al asesinato de un compañero de inquilinato en febrero pasado a causa de los celos.
“Por defender tu honor te perdí. Jamás iba a permitir que ofendan a mi tesoro. Yo maté por ti y ahora me estoy muriendo por ti. No te olvides de esto, porque no lo soportaré. En un cuaderno, al que tuco acceso exclusivo EL LIBERAL, Juan Ramón Páez habría plasmado sus días junto a “Pato”.

El cuaderno fue entregado ayer por la familia de la víctima a EL LIBERAL.Éste habría sido escrito entre febrero y mayo, mientras el hombre permanecía detenido, tras ser procesado por el asesinato de José Argañarás.

El homicidio fue perpetrado la madrugada del 11 de febrero del 2013 en un inquilinato de Quintana y Balcarce, La Banda.

Para la causa, Páez atacó a trompadas y ultimó a puntazos a Argañarás, enceguecido porque lo asumía pretendiente de una joven -llamada Johana- por él también deseada.

Casi cuatro meses después, la aparición del diario develaría el contexto de la tragedia. Según Páez, “caí en la trampa. Ese viejo (Argañarás) esa noche se atrevió a hablar mal de ti. Dijo que te había c… Que esa noche que llevé a mi hermano a Santiago, él te había encontrado en la calle. Y te habló mal de mí. Y que por eso me dejaste”.

Al parecer, en febrero Páez y Patricia atravesaban una crisis y ella tomó distancia.

“Se reía con otros 10 tipos más. Dijo que te llevaron a la Casona. Se reían de mí porque yo te trataba como reina y te creía santa. Yo no quería hacer nada. Sólo quería dormir para trabajar y olvidar. Pero no pude. Mi cabeza y el diablo que estaba en mí no me dejó dormir; tampoco el orgullo de no tenerle miedo a nadie”.

Sigue el relato: “Esa noche me llevaron en auto a comprar cervezas. El viejo quería hacer que me mataran (cerca de la cancha de Sarmiento). Ya estaba rodeado y no tenía nada para defenderme. Ellos me apuntaban con las armas, burlándose cómo había terminado. Yo me reía. Ninguno se animó a balearme. Como siempre te dije, daría mi vida por mi familia. Jamás iba a permitir que ofendan a mi tesoro. Lo que más amo. Con la única capaz de manejarme con sólo estar a mi lado. Por defender tu honor, te perdí”.

“Luego lloré y ciego por no tener otra opción, hice lo que no quería hacer”. También recordó que antes del crimen “fuimos a la Gorda a comprar cocaína, en el barrio 17 (de Octubre)”, dice el que sería su diario íntimo.

Comentá la nota