Fuentes policiales aseguraron que no hubo aportes importantes de vecinos, ni ocasionales testigos.
Si bien las hipótesis en torno a las causas del crimen de Jorge Aniñir Manquilaf son firmes desde el inicio de la investigación, por el momento no hay mayores indicios en torno al autor de los disparos que le provocaron la muerte. Por el estado de la escena del crimen, se presume que la víctima tuvo algún altercado con su asesino antes del ataque, o bien que se trató de una represalia por un hecho anterior.
En la habitación del inquilinato de 9 de Julio al 1.200 había varios elementos de valor, y no existía desorden, por lo que se descartó un robo. Botellas vacías de bebidas alcohólicas incluyen a la ingesta de alcohol en un posible altercado, mientras que antecedentes policiales de la víctima no permiten descartar el "ajuste de cuentas".
Lo llamativo, tras las primeras horas de investigación, fue la falta de datos de testigos y que "ni siquiera familiares" se hayan presentado a la sede de la Comisaría Cuarta.
Según la autopsia, Aniñir (45 años) fue atacado entre el 31 de diciembre y el 1 de enero, ya que habría fallecido como consecuencia de la pérdida de sangre de cinco heridas de bala en sus piernas.
En los alrededores al inquilinato, nadie escuchó disparos. Y todas las detonaciones fueron atribuída al estallido de bombas de estruendo.
Fuentes policiales mostraron preocupación por la situación "complicada" de la investigación. Se espera que distintos peritajes a la víctima, proyectiles y la vivienda permitan obtener los indicios necesarios para impulsar las pesquisas en busca del autor del crimen.
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