Ahora destrozan secundaria de Romero

Robaron casi 40 netbooks y rompieron decenas de boletines y documentos
Sólo pasaron 48 horas. En la madrugada del martes, la Escuela Secundaria N° 9 de Olmos fue víctima de un robo ‘menor’ y de graves destrozos. Ayer, el blanco de los vándalos fue la Secundaria Básica N° 78 de Melchor Romero, donde los atacantes se alzaron con un botín de alto valor, también destruyeron a placer y, para colmo, dejaron un par de mensajes irónicos. “Se tomaron todo el tiempo del mundo, y actuaron con total impunidad”, afirmaron directivos del establecimiento. Esta agresión conllevó un dato adicional y para nada menor: a metros del edificio escolar funciona la Comisaría 14°. Filmadoras, cámaras fotográficas, casi 40 netbooks, cajas con elementos de laboratorio de alta precisión, un equipo de audio y un proyector son apenas algunos de los elementos que robaron los delincuentes, según describieron en la institución agredida, donde en la víspera estuvo trabajando hasta tarde la policía científica. “Recién el lunes tendremos el detalle de todo lo que falta, ya que por ahora no pudimos tocar nada debido a que se están realizando las pericias”, explicaron. En la manzana delimitada por las calles 517, 518, 173 y 174 funciona un ‘complejo’ educativo conformado por el Jardín de Infantes 978, la Escuela Primaria 39, la Secundaria Básica 78 y la Técnica 4. Según el relato de directivas de distintos centros escolares, los maleantes atravesaron el edificio de la primaria para llegar a su objetivo -la ESB-, y se marcharon por el patio del industrial, donde ‘olvidaron’ algunos objetos. La vicedirectora del colegio atacado, Andrea De La Iglesia, contó a este diario que “la primaria y nosotros funcionamos en edificios independientes, pero como compartimos el comedor, sólo hay una puerta que nos separa. Tiene candados, trabas y demás, pero se tomaron todo el tiempo para sacarlos o romperlos, moverse por las dos plantas del inmueble, y llevarse lo que quisieron a través del patio de la Técnica 4”, resaltó. “sabían lo que querian” La directora de la Primaria 39, Sandra Mani, trazó el posible recorrido de los vándalos. “Saltaron el paredón, pasaron por nuestra escuela y revisaron los armarios de los dos salones de 6° grado, pero no hicieron más nada, sino que siguieron camino hacia la Secundaria”, especuló, para recordar que enfrente del complejo educativo está la comisaría. “Aquí no contamos con alarma ni cámara de seguridad”, añadió, poniendo de manifiesto un déficit muy común en muchos colegios de la Ciudad. De La Iglesia, por su parte, especificó que en la planta baja ingresaron a la dirección, abrieron los muebles y “se llevaron filmadoras, cámaras de fotos, adaptadores, pendrives, una impresora. Esta es una de las pocas escuelas que tiene jornada extendida y que, a la vez, dicta la orientación en Arte y Comunicación, de modo que esos elementos son los que usan los chicos para realizar trabajos prácticos y los cortos; con uno de ellos, el año pasado ganaron un premio”, señaló. Luego de destrozar y desparramar cajones, libros y documentación subieron a la biblioteca, cortaron los candados de las dos puertas de rejas y se hicieron con más de 30 netbooks, el equipo de música y el cañón. Pasaron al laboratorio, y se llevaron “cajas con lupas, balanzas de precisión y tubos de ensayo; todo nuevo”, indicó la vicedirectora. También describió que en la preceptoría rompieron los boletines y otros documentos. “Actuaron con todo el tiempo del mundo y con total impunidad”, dijo indignada De La Iglesia, y remató: “Hasta se tomaron tiempo para dejar dos mensajes. En una netbook que estaba a un lado para ser reparada pusieron “Les cabió”, y con azúcar, en el suelo, escribieron “jajaja”. Finalmente, como se dijo, se marcharon por el patio de la Técnica 4. ¿y las alarmas? En la Secundaria 78 no hay alarma. Son muchos los establecimientos de la Ciudad que carecen de ese elemento básico. Mientras que varios de los que lo poseen accedieron al mismo por iniciativa de las cooperadoras. El hecho de contar con un sistema de alarma “debería ser moneda corriente en todos los centros escolares, más aún en estos tiempos”, opinan en distintos colegios. Pero no es así. Y los hechos delictivos se suceden (ver aparte). A veces, los agresores “rompen por romper y se llevan poco y nada”, comentan en algunas escuelas. Pero no fue el caso de la ESB 78 de Romero, donde perdieron material muy difícil de recuperar.

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