En la Justicia provincial se investiga, desde fines del año pasado, una denuncia por sobrefacturación millonaria en una división de la Policía de Córdoba. Se allanaron casas de repuestos y se descubrió una maniobra sospechosa con las contrataciones directas.
Menciona a “una mano azul”. ¿Quiénes son o con qué objetivos?
–Creo que se cruzaron muchas cosas. Lo que nosotros estábamos generando era una manera diferente de hacer las cosas y hay mucha gente a la que no le gustó. Una cosa es que me digas ‘estos son los datos’ y yo te crea, y otra que yo te los pueda rebatir. Ya no es una sola voz. Había un plan integral técnico y político orientado para que Córdoba tuviera en 2015 algo serio para mostrar en gestión de seguridad. Un sistema de seguimiento y de control de gestión que se generó en todas las áreas, desde lo operativo hasta la compra de una cucharita, que Córdoba nunca tuvo. Y eso a mucha gente no le gustó. Igual que las evaluaciones. El mensaje fue: queremos seguir siendo la institución que funcionó con lineamientos para atrás.
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