Las bajas y subas de tensión en el servicio de energía eléctrica fue una constante entre la noche del viernes y el día de ayer, afectando las actividades comerciales y del hogar.
Los comerciantes ponen el grito en el cielo, porque se les dañan productos que requieren refrigeración, causándoles cuantiosas pérdidas. Según contaron algunos vecinos, las interrupciones energéticas se prolongan por casi todo el día, principalmente en horas de la siesta, cuando el consumo energético es mayor. Una vecina de las 920 Viviendas, contó que la tensión del servicio que recibe es “un desastre”. No se puede ni prender un ventilador, menos que menos encender un acondicionador de aire.
La situación mantiene preocupado a los usuarios, y demandan de la empresa prestataria del servicio mejorar el suministro de energía. Sumado este problema al calor, miles de vecinos tampoco pueden conciliar el sueño, porque no pueden refrigerar nada.
Por su parte, la empresa aduce que los problemas se deben al excesivo consumo, que hacen que el sistema evidencie serias falencias que perjudican, como siempre, a los usuarios.
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