El operativo de control y sanción de infractores comenzó hace 15 días luego de que concluyera la etapa de información y concientización sobre el cuidado del agua potable.
El operativo de control y sanción de infractores comenzó hace 15 días luego de que concluyera la etapa de información y concientización. Durante este proceso, se pusieron en conocimiento de la población las nuevas disposiciones que rigen para promover el uso responsable del agua potable, las que incluyen el endurecimiento de las multas y la extensión del horario de restricción de las 20 a las 22. Además, se dispuso la prohibición total de lavar veredas o vehículos con manguera.
De los números brindados por AYSAM se desprende que se labran 47 multas por día. Quienes fueron sancionados deberán pagar $160 por ser la primera vez que se los castiga y, en caso de que reincidan, el monto ascenderá a $350 y a $640 si insisten en no respetar las restricciones.
Antes de la resolución Nº95/10 del Ente Provincial de Agua y Saneamiento (EPAS), vigente desde el 8 de este mes, el monto de la multa mínima era de $55. Esto representa un aumento de entre el 100% y el 172%, según la gravedad del caso. Además, la nueva disposición estipula que Aguas Mendocinas está facultada para colocar un medidor de consumo a aquellos usuarios que insistan en transgredir las normas. De esta manera, el Gobierno busca desalentar el uso indebido del preciado líquido, más escaso que nunca esta temporada.
Crítica situación
La intensificación de los controles para evitar derroches se sustenta en la delicada situación que atraviesa el sistema de distribución de agua potable en el Gran Mendoza. Los deshielos no llegan y la producción de líquido no alcanza para satisfacer la creciente demanda que se registra en la época estival.
Esta realidad determina que el nivel de reservas en las plantas potabilizadoras no llegue al 60% de su capacidad total, con el agravante de que el establecimiento Potrerillos trabaja al 44% de su potencialidad operativa. Esto último es realmente grave, ya que entre el 25% y el 30% del agua potable que se consume en el Gran Mendoza proviene de esta planta.
El terrible panorama ha llevado a la empresa estatal a pedir a la población en reiteradas oportunidades que realice un “uso sumamente responsable y solidario del agua potable, reduciendo para ello los consumos normales a los mínimos indispensables”, además de solicitar que se respete el horario de restricción.
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