Con vecinos que se quejan cotidianamente, tanto por las pérdidas como por la falta de respuestas a sus reclamos, y que van marcando los lugares por donde el agua corre y corre -en algunos casos “desde hace como dos meses”- la recorrida por diferentes barrios de la ciudad deja a la vista que, aquellas airadas quejas, son ostensiblemente verdaderas.
Se comenzó por Alcorta e Islas Malvinas Sur, intersección donde confluyen varias pérdidas que corren buscando el desnivel de nuestra particular geografía urbana, continuó por Estados Unidos, con arroyos que ‘bajan’ desde Islas Leones y de la misma Alcorta y continuó con derrames que serpentean por 10 de Noviembre desde varias arterias laterales.
De regreso hacia el casco céntrico, y sin graficar aquellas otras ‘pérdidas menores’ que existen en varios sectores del San Cayetano, Ceferino Namuncurá y La Floresta, se llega a la parte sur del barrio Jorge Newbery donde, confluyendo en Rivadavia, varios derrames buscan el desnivel desde Asturias, Patagonia y Pastor Schneider.
La particularidad de estos derrames es que el agua potable fluye desde el pavimento, por lo que es lógico pensar que su reparación deberá contar primero con la ubicación de la pérdida que, en muchos casos, no se produce donde el agua surge pero que, obviamente, deberá darse solución, aún con la utilización de equipos especiales para levantar algunos sectores de pavimento.
Sobre Schneider, sorprendía en la tarde de ayer el torrente de agua que llegaba por Rivadavia pero, en este caso, no se trataba de agua potable sino de aguas servidas que, con su potencial poder contaminante, emanaba de una boca de tormenta en San Martín y 13 de Diciembre y desde allí corría buscando la pendiente.
Con varios sectores ‘pidiendo auxilio’ y con una actividad desde la SCPL que se muestra activa pero que evidentemente es insuficiente, estos derrames van apurando determinadas atenciones para calmar algunos enojos que se hacen más evidentes aún al momento de cortar el servicio “para recuperar niveles”.
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