Por primera vez en muchos años, aparecieron varios análisis bacteriológicos negativos en el agua de red que consumimos los zarateños. ¿La razón? El deterioro de la red, y la insólita falta de fondos de la actual gestion para comprar cloro, un insumo básico que no debería faltar nunca en “Aguas de Zárate”.
Parece mentira que se quiera ahorrar en un insumo esencial para la salud pública de la ciudad, el elemento cuya precisa y simple dosificación elimina las temibles bacterias coliformes en el agua que recibimos a través de las cañerías municipales.
Pero es así.
El mismo problema tienen los técnicos del Laboratorio Municipal –ahora trasladados a un sucucho de 2 x 4 debajo del Tanque-, que no tienen siquiera una campana protectora para manipular sustancias deletéreas como el amoníaco, o tienen que mendigar una y otra vez tiras de reactivos para realizar los análisis.
A veces, ni siquiera disponen de un vehículo para realizar las tomas de muestras.
Desde hace muchos años, el Laboratorio Municipal realiza mensualmente unas 120 muestras del agua de red en diferentes puntos de la ciudad, algunos a pedidos de los usuarios y otros fijos de rutina, como en los pozos de extracción.
Esos análisis mensuales son entregados religiosamente desde el Laboratorio a la Secretaria de Gobierno a cargo de Ariel Ríos, de donde deberían llegar, antes del día 10 del mes siguiente a cada muestreo, al HCD
Sin embargo, los propios concejales de la oposición han declarado que los análisis se atrasan mucho más en llegar, tal vez debido al “tránsito lento” entre el despacho de Ríos en el Ejecutivo y el despacho de Morino en el HCD, tres metros aguas arriba.
“Tránsito lento” que se apuró en diciembre, justo el mes en el que sacaron , entre gallos y medianoche, un aumento del 70% de las tarifas de “Aguas de Zárate” ocultando la verdadera situación bacteriológica que surgía de los análisis de los meses anteriores.

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