San Luis está en condiciones de cuadruplicar la actual superficie bajo riego destinada a la producción agropecuaria. Hasta 2009 había unas 33 mil hectáreas irrigadas con agua subterránea y una cantidad similar se sumó el año pasado.
El Gobierno provincial realizó estudios para determinar las áreas con recursos de aguas subterráneas en cantidades y calidades suficientes para su uso en riego y también se identificaron las tierras y suelos donde se pueden desarrollar sistemas de riego sostenibles.
Los cálculos preliminares señalan que hay suficientes recursos de agua subterránea para irrigar en forma sostenible aproximadamente 100 mil hectáreas y que existe la posibilidad de duplicar esa superficie si se realizan prácticas eficientes de riegos, según un reciente informe de San Luis Agua.
Los volúmenes de agua subterránea disponible para el riego fueron estimados entre 800 y 900 hectómetros cúbicos por año.
De este total aproximado, unas 42 mil hectáreas están en el Valle del Conlara y 17 mil en Quines, todo esto al norte de las sierras de San Luis.
Otras 22 mil hectáreas se encuentran al oeste de las Sierras de San Luis y 12 mil al sureste de esta cadena. También hay una zona utilizable en Arizona, al sur de la provincia.
Las estimaciones de áreas aptas para el riego con aguas subterráneas se basan en demandas de 750 milímetros de agua por año, valor que está cerca del límite máximo de requerimiento para cultivos de cereales y pasturas.
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