Vecino aseguran que no la pueden consumir y eso les genera trastornos y gastos extras
Concretamente, quienes viven en la zona comprendida entre 10, 12, 498 y 503 recuerdan que el sabor del agua siempre fue ligeramente salobre, y que la acumulación de grandes cantidades de sarro en caños y grifería es un problema histórico, pero aclaran que “nunca se llegó al punto de este verano”.
“El agua es intomable; por el acostumbramiento, y por tener un filtro en casa, recién noté este año, cuando se hizo más evidente que nunca, un problema que viene de lejos” señala Iñaki Aguerre, de 498 y 11, quien enfrenta la situación recargando bidones para cocinar en casa de su novia, y comprando agua envasada: “debemos haber consumido como diez sólo en enero; está claro que ese tipo de solución no se puede prolongar indefinidamente”.
“Los comentarios por el agua salada empezaron a multiplicarse hace más o menos diez días” precisa Néstor Torrillas, encargado de un autoservicio de 11 entre 498 y 499: “y enseguida se disparó la demanda de agua mineral y envasada. Apenas se repone, la gente vacía las góndolas”.
“Hasta ahora no nos intoxicamos, pero el tema es bastante molesto; esta mañana (por ayer) me preparé un café, pensando en que el sabor de la infusión iba a predominar sobre el del agua, y no; estaba salado igual” se lamenta Elvio Abrogatto, de 11 y 498: “tomamos la precaución de no darle a los chicos, pero ya no sirve ni siquiera para hervir y cocinar”.
“La verdad es que el gusto no se puede soportar” coincide Mirta García Sassone, de 11 entre 502 y 503: “al vivir en el barrio, quizás uno no toma real dimensión, pero hace unos días le llevé un bidón mi hija, que había sufrido un corte de luz y agua, y me dijo ‘¿qué me trajiste? ¿le agregaste sal?’”.
LA RESPUESTA DE ABSA
En Aguas Bonaerenses afirman que lo que distribuyen en el lugar es agua perfectamente apta para el consumo humano. Voceros de la firma comunicaron que “ante algunos reclamos por el sabor del agua en Villa Castells, Gonnet, personal especializado se encuentra realizando un relevamiento en el barrio”, pero hicieron hincapié en que “el problema no afecta en nada la potabilidad del agua suministrada”.
Las dudas acerca de la calidad del suministro de ABSA no son privativas de los habitantes de Villa Castells. Desde 41 entre 28 y 29, Ana María Caputo subrayó que “en el barrio tenemos gente descompuesta, con fiebre y vómitos, y la única coincidencia es el agua corriente. Queremos que alguien venga a aclarar el panorama, y nos explique si podemos seguir consumiéndola o no, porque es lo menos que nos merecemos por un servicio que ha aumentado sus tarifas bastante en los últimos tiempos”.
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