Agua del río Pilcomayo no ingresa a territorio formoseño

La sequía del río Pilcomayo afecta a más de 100 comunidades del Gran Chaco Americano. Hay zonas que vieron reducir su caudal por completo y su situación indica estar próxima a la de un desastre. Toda la economía de las comunidades pesqueras puede verse altamente afectada. La municipalidad boliviana de Villamontes recibirá la próxima semana a los gobiernos, ONGs y comunidades aledañas para proponer soluciones.
Este año el río Pilcomayo cortó su ingreso a la Argentina el 8 de mayo, dos meses antes que en el 2010. Desde entonces, del canal que originalmente discurre por Bolivia, Argentina y Paraguay, sólo pasa agua hacia territorio paraguayo y el panorama resulta muy preocupante para las autoridades locales argentinas y bolivianas. Más de 100 comunidades del Gran Chaco Americano se verán afectadas por la interrupción del paso de los peces migratorios y por un largo período de sequía que impactará en todos los sistemas, naturales y humanos.

El 50% del territorio provincial depende del ingreso de aguas de este río. Es por la falta de obras en el cauce internacional y un canal derivador paralelo que hizo Paraguay. Problemas ecológicos y económicos también en Bolivia por la falta de sábalos.

Luis María de la Cruz es el coordinador General de la Fundación para la Gestión e Investigación Regional (Fungir) y explicó la situación de la zona respecto al problema del paso de agua por el canal en el Pilcomayo. "Lo que se produjo es algo similar a lo que se produjo el año pasado es un taponamiento por sedimento, por barro en la zona en que se divide el agua entre Argentina y Paraguay.

El canal que hizo Paraguay poco a poco fue tomando cada vez más agua debido a dos factores fundamentales, uno la cantidad de sedimentos que entran por el río, el barro que entra va levantando el lecho del río y otro por obras de excavación que hizo Paraguay para mejorar el ingreso de su canal".

"Hoy no entra nada de agua a Argentina, los 85.000 litros por segundo van al territorio paraguayo", así escenificó el actual panorama de las aguas del Río Pilcomayo, Luis María de la Cruz, coordinador General de la Fundación para la Gestión e Investigación Regional (Fungir).

De la Cruz explicó que esto se debe a que no se hicieron trabajos en un tramo de 6 kilómetros que deben ser consensuados entre Argentina y Paraguay porque se trata de un sector internacional compartido.

Pero lo más grave para la zona es un canal paralelo al Proyecto Pantalón en territorio paraguayo que "se llevó casi toda el agua en el 2010 que género una gran mortandad de peces y este año ocurrió lo mismo", dijo.

Vaticinó hasta septiembre por lo o menos una "desoladora sequía para toda la región" ya que estimó que el 50% del territorio formoseño depende de las aguas del Río Pilcomayo.

Perjuicio y afectados

Consultado por los causantes de este daño ecológico ambiental De la Cruz sostuvo "En parte esto se debe atribuir a un fenómeno natural en cuanto al desplazamiento de sedimento es muy grande año tras año y el Pilcomayo como tal es uno de los grandes formadores de suelo de la llanura chaqueña, hoy tapa un área, forma una planicie y se desvía para otro lado".

"Las obras en lo puntual están afectando, Paraguay para poder desarrollar un mejor ingreso a su sector no solamente profundizó el canal sino que el año pasado hizo una obra bastante crítica sobre el mismo cauce armó un espigón de tierra para facilitar el ingreso al canal", explicó el coordinador de Fungir.

Asimismo resaltó la importancia de la participación de las autoridades de los países perjudicados como así también de esta provincia "A nosotros nos llamó la atención el silencio de la provincia de Formosa este año, pero no significa que no se estén moviendo, hay equipos técnicos desde hace unos meses atrás que trabajan pero hay acciones que se deben lograr a partir de acuerdos entre partes".

Por otra parte, el daño ecológico también arrastra un daño económico porque se verá afectada toda la producción ganadera en la provincia y los efectos se notan ya en Bolivia porque la falta de agua evita la migración de sábalos a la pesquera localidad de Villamontes.

"Hay una pérdida absoluta de pesca comercial y de subsistencia, el 7 de mayo fue la fiesta del sábalo en Villamontes pero sin pescado porque los que antes capturaban toneladas hoy están sacando entre 20 a 25 pescados por día", completó , Luis María de la Cruz, coordinador General de la Fundación para la Gestión e Investigación Regional (Fungir).

Las soluciones deben contemplar un enfoque integral, que asegure la conservación de los procesos ecológicos que mantienen la producción pesquera y promuevan, además, el manejo sustentable de la cuenca.

Comentá la nota