El 31 de diciembre no fue el mejor día para miles de familias que soportaron el calor sin los servicios básicos.
Lejos de representar alegría y celebración, vecinos de la zona oeste de nuestra ciudad y de localidades del interior se vieron en la triste realidad de pasar un 31 de diciembre sin los servicios básicos.
Esta situación tuvo sus señales semanas anteriores con la baja presión de agua, pero que en el último día de 2013 no hizo otra cosa que evidenciar la crisis que evidencian los servicios desde hace ya varios años.
Sin luz ni agua, muchas familias tuvieron que trasladarse de sus hogares para asearse o bien cumplir con algunas necesidades primordiales.
La Loma, San Cayetano, Arenales y Luján (abastecidos por la bomba instalada en plaza Evita) fueron algunos de los barrios capitalinos que no tuvieron el mejor cierre de año. Además de Vaqueros y San Luis que, como viene sucediendo hace bastante tiempo, tampoco escaparon a esa grave situación.
La falta de inversión de las empresas concesionarias de estos servicios es una denuncia permanente, y ayer se hizo más que evidente para centenares de familias salteñas, las mismas que sufrieron en carne propia la postal que se vive en Buenos Aires.
La respuesta que nunca llegó
El malestar no se hizo esperar y las quejas tampoco, con la diferencia de que tanto Aguas del Norte como el Ente Regulador de Servicios Públicos no se hicieron eco.
Las innumerables llamadas a las líneas telefónicas de ambas entidades no tuvieron una respuesta acorde a la situación. La música clásica del 0800 de la empresa de agua fue la constante a la hora de atender el pedido de los vecinos, mientras que “no se puede establecer la comunicación requerida” fue la del Enresp.
Estas respuestas distaron mucho de brindar algún tipo de solución al problema, y que por estas horas continua sin novedades.
En muchos casos las boletas por el servicio de agua corriente superan el valor del eléctrico por contar con un sistema de medidores. Pero una de las condiciones elementales para que se cobre el mencionado sistema es garantizar la continuidad del servicio.
“Lavarse bien las manos antes de ingerir alimentos; lavar bien los alimentos o consumir mucha agua” fueron algunas frases difundidas por el Ministerio de Salud Pública durante los días previos a las fiestas de Fin de Año. Nada más alejado de la realidad de aquellos salteños que no tuvieron otra opción que resignarse.
La misma historia pero con distinta fecha, fue la queja de los vecinos en estas fiestas.
Los vecinos del interior dicen estar “cansados” de la situación
El interior salteño también fue víctima de los cortes de luz y de agua. La falta de estos servicios en algunas localidades de la provincia produjo un malestar generalizado entre sus habitantes que dicen estar “cansados de esta situación que se repite todos los años”.
La última semana del 2013 fue un infierno para los ciudadanos de los departamentos de Orán, San Martín, Gemes, Rosario de la Frontera y Embarcación, que fueron las localidades más afectadas, y tuvieron que sufrir la falta de agua y en penumbras, soportando las altas temperaturas, que en muchos casos superaron los 40 grados.
“La situación es insostenible”, denunciaron los vecinos.
Miles de hogares se vieron afectados por la falta de los servicios por los recurrentes cortes y problemas de presión de agua.
Cansados de esta realidad los vecinos de las distintas localidades decidieron manifestarse y reclamaron una pronta solución a las autoridades, aunque todavía no recibieron ninguna respuesta.
La deficiencia e ineficacia en la prestación del servicio es consecuencia de la falta de obras, de inversión y planeamiento por parte de las empresas prestadoras del servicio, Edesa y Aguas del Norte.
La Fundación para el Desarrollo del Sector Eléctrico Argentino (Fundelec) viene advirtiendo desde el 2005 que por su obsoleta estructura las redes en el norte salteño operan bajo los niveles mínimos de seguridad.
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