Hoy se restablecería el servicio en el Este. El EPAS detuvo el suministro para no dañar las bombas.
El Ente Provincial de Agua y Saneamiento (EPAS) aseguró ayer hacia el cierre de esta edición que restablecería el normal servicio que afectó a un amplio sector del este de la ciudad.
El desperfecto se debe a una gran bajante del río Limay que generó una merma en la presión del suministro en todo el sistema de bombeo de la localidad.
Personal técnico operativo del organismo provincial realizó en horas del mediodía tareas de encauce sobre el río Limay para poder captar el agua en las estaciones de bombeo que el EPAS tiene en la calle Democracia.
Los trabajos consisten en el dragado con excavadoras en el lecho del cauce, tarea que se coordinó con la Dirección Provincial de Recursos Hídricos.
Mauro Millán, presidente del ente provincial, dijo ayer en LU5 que “se va intervenir el cauce del río para realizar canalizaciones, adecuaciones en el lecho para que la aducción sea mayor”.
Los trabajos se realizaron durante gran parte de la jornada de ayer y aguardaban que hacia la tarde-noche se regularizará el sistema que afecta a todo el sector centro-este de la capital neuquina.
“El río ha bajado mucho, ha tenido una bajante extraordinaria y hay que trabajar en el lecho para garantizar el servicio. Esperemos que dé resultado y se restablezca el servicio”, explicó.
Recuperar niveles
Los operarios realizaron tareas en el lugar efectuando canales de aducción hacia los pozos existentes con el objetivo de recuperar los niveles de agua necesarios en los puntos de captación a la vera del río Limay, para poder reanudar los bombeos.
El inconveniente se había detectado el pasado domingo, producto de una bajante extraordinaria en el nivel de agua del río que hizo peligrar el sistema.
“Por eso es necesario el ingreso de una mayor cantidad de agua de los ríos y es lo que estamos esperando”, indicó Millán.
El pasado jueves el organismo fue alertado desde la Dirección Provincial de Recursos Hídricos, ya que se esperaban bajas erogaciones de caudales desde la represa de Arroyito.
La bajante generó formación de bancos de sedimentos en cercanías de los pozos. El fenómeno se notó visualmente en el río y surgieron complicaciones, sobre todo en los bombeos de Río Grande, en Olascoaga y Río Negro.
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