El agua de los ríos desató el fuego de las pasiones

El agua de los ríos desató el fuego de las pasiones

La cuestión de declarar o no la emergencia hídrica por el bajo caudal de los ríos que se prevé habrá en la temporada estival en la capital neuquina, no solo provoca debate en cuanto a las responsabilidades, más allá de lo meteorológico, en tal situación, sino que ha provocado tal enojo en algunos niveles de la AIC que se traducen en enfrentamientos para nada amables.

 

Los dos extremos del análisis de la situación encarnan en personas concretas. Por un lado está el autor del proyecto, el concejal de UNE Francisco Baggio. Por el otro, Elías Sapag, el representante neuquino, desde hace muchos años, en la AIC, la autoridad que administra el recurso hídrico de la cuenca de los ríos Limay, Neuquén, y Negro.

No es que haya diferencias en declarar la emergencia. Las diferencias están en que Baggio acusa a la AIC de haber cedido a las presuntas presiones del órgano administrador del sistema eléctrico nacional, CAMMESA. Este órgano es el que demanda producir más o menos a las centrales hidroeléctricas, lo que implica mayor o menor erogación de agua en los diques. Según Baggio, estas erogaciones fueron superiores a las que deberían haber sido, teniendo en cuenta la larga sequía cordillerana. Esto fue lo que repitió este miércoles, durante la reunión de comisión en el Deliberante que inauguró el tratamiento del proyecto.

Pero Sapag tiene otro diagnóstico. Afirma que la AIC no ha cedido para nada, sino que siempre –no ahora, sino desde su creación- ha preservado, como prioridad, el recurso hídrico para que hubiera agua en cantidad y calidad suficiente tanto para el consumo como para los usos de riego e incluso esparcimiento. Sapag está furioso con lo que entiende es una posición atribuible o bien a la ignorancia, o a la intención política.

El enojo no es metafórico. A tal punto que cuando se encontraron Sapag y Baggio en el canal 24/7 (estaban invitados a un programa precisamente para debatir el tema), Sapag increpó duramente al concejal, y no fue posible que ambos compartieran el mismo momento del programa, so pena de que las palabras se convirtieran en algo más, un poco más atávico que el lenguaje.

Ahora, Sapag está invitado al Deliberante para dar explicaciones sobre el enfoque de la AIC en este tema. ¿Irá?

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