Hasta las 18, miles disfrutaron del paseo de artesanos, patio de juegos y comidas y de las propuestas de las distintas bodegas, que incluyeron una cata de sus productos. * También hubo shows artísticos y visitas guiadas a los emprendimientos vitivinícolas de Tornquist. Los espectáculos de Fabio González y Yamila Cafrune debieron suspenderse por el temporal. Anahí González Enviada Especial a Villa Ventana
Minutos después de las seis, sin embargo, el aguacero era innegable. El chaparrón no solo tiraba abajo cualquier especulación sino que obligaba a quienes estaban cómodamente sentados frente al escenario --montado al aire libre-- a abandonar sus sillas en busca de algún lugar donde refugiarse.
Hasta esa hora, todo estaba saliendo como se esperaba: sol, calor y mucha gente. El movimiento era incesante. Algunos elegían pasear entre los puestos de artesanos, otros se daban una vuelta por el patio de comidas o visitaban el sector de juegos dejándose ganar por la insistencia de los más pequeños.
Los espectáculos previstos en la agenda de la 2ª Fiesta Provincial de la Vendimia en Villa Ventana se sucedían entre aplausos, y los stands de las bodegas presentes en la muestra deleitaban a los que se acercaban con la degustación de sus productos.
El inusual movimiento contrastaba con la quietud de la enorme mole en ruinas de lo que fuera el Club Hotel de Sierra de la Ventana que daba marco al evento.
Sobre el escenario central desfilaron el artista Carlos Porsel, con su rutina de tangos y canciones melódicas; el recitador Enrique González; y la Escuela de Comedia Musical Valeria Lynch, con un histriónico despliegue. Tras el turno del cuarteto Opera Libre, llegó la hora del chaparrón.
Para ese entonces, se esperaban los dos números artísticos centrales de la jornada: el tornquistense finalista del certamen Soñando por Cantar , Fabio González; y la folklorista Yamila Cafrune. Más temprano, desde la organización, se había advertido que el humorista Rudy Chernicoff no estaría presente por inconvenientes de carácter privado.
Una vez que se desató el temporal, las sillas quedaron vacías en cuestión de minutos, y el estacionamiento del predio empezó a vaciarse.
Fue un cierre abrupto para una celebración que todavía tenía mucho por ofrecer; sin embargo, el balance es positivo ya que en los dos días que duró el evento, logró consolidarse y demostrar su poder de convocatoria y el interés que despierta la producción de la vid en territorio bonaerense.
Además de la presentación formal de las bodegas --cada una contó con un stand propio-- se montó en el predio una carpa especial denominada la Ruta del Vino, donde distintos productores de vino casero y dueños de vinotecas, tuvieron su espacio.
José Severino, al frente de la vinoteca El Viejo Baco, presente en Sierra de la Ventana desde hace tres años, comentó aspectos de su actividad.
"Representamos a los vinos de Bodega AlEste, de Médanos, y a los de Bodega Saldungaray. Estamos ofreciendo degustaciones y vemos a la gente muy entusiasmada", dijo.
"Esto nos pone muy contentos porque era algo impensado tener la Fiesta Provincial del Vino en Buenos Aires", añadió.
Comentó que mucha gente aún se sorprende de la existencia de tres bodegas en la región --una en Médanos, otra en Villa Ventana y otra en Saldungaray-- y preguntan sobre la elaboración, o si las uvas se importan.
Asimismo, destacó que lo que no puede faltar en una vinoteca es, en primer lugar, una buena atención y, en segundo lugar, la capacidad de captar lo que el cliente busca.
"De lo contrario, la gente se lleva una botella pero no vuelve más", remató la voz de la experiencia.
Víctor Capetolo, representante del Instituto Nacional de Vitivinicultura, delegación Mar del Plata, destacó el trabajo del ente.
"Nuestra labor es controlar la industria vitivinícola desde la zona de producción, en los viveros y viñedos, hasta las bodegas, las zonas de distribución y de consumo en todo el país", explicó.
"Se trata de un organismo descentralizado del ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, con delegaciones en todo el país", dijo.
Destacó la existencia en la provincia de 15 viñedos inscriptos, tres bodegas, otras tres en construcción, y varios elaboradores de vino casero --son los que obtienen hasta 4 mil litros por año-- y vino artesanal --que producen más de 12 mil litros por año.
Finca Cerro Colorado y un paseo entre las vides
"Con esto se hace vino tinto cabernet", señaló Wadi Mitre, el enólogo a cargo de la visita guiada por Bodega Cerro Colorado, en Villa Ventana, al tiempo que aplastaba una uva en la palma de su mano.
"El color lo tenés en el hollejo. Si le sacás el hollejo, hacés vino blanco; si lo dejás poco tiempo en remojo, obtenés vino rosado; y si la dejás mucho tiempo, hacés vino tinto", simplificó el especialista que inició el recorrido en el corazón de los viñedos, cuatro hectáreas casi listas para la cosecha.
El hombre, que hace más de diez años realizó los estudios pertinentes para establecer si era posible desarrollar vides en el terreno en el que actualmente se producen 60 mil litros por año, se mostró seguro antes quienes ayer se encontraban ávidos de conocer detalles sobre la siembra, cosecha y elaboración.
Explicó que mediante una máquina se separan los granos --las uvas-- del soporte --o cabito-- y se utilizan enteros, con semilla y todo, para la elaboración de los vinos.
"Este es un producto que nació por el gusto del dueño del campo de tomarse un vino en la zona. Me contactó y me preguntó si se podía hacer un viñedo; hicimos el estudio de agua, de clima y dio positivo", recalcó el ingeniero agrónomo y enólogo mendocino.
"La planta de vid se adapta a este lugar. En todos lados hay cierta tasa de riesgos, por lluvia, por piedras y por heladas, pero acá sobrevive, se adapta y da muy buenos vinos", añadió.
La visita guiada fue una de las propuestas de la fiesta y dejó las puertas abiertas a futuros recorridos para todos aquellos que quieran apreciar un emprendimiento local que tuvo buenos resultados.
Inicio
La planificación de la I Fiesta Provincial de la Vendimia comenzó a mediados de 2011 y vio luz en marzo de 2012, en coincidencia con el período de cosecha de los emprendimientos vitivinícolas instalados en el distrito y en la región. Uno de los principales objetivos de la celebración fue poner en relieve una incipiente producción que se convirtió en una alternativa para los campos del sudoeste bonaerense afectados por la intensa sequía de los últimos años.
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