Los radicales esperaban una mejor elección: la UCR obtuvo 37,1% y logró dos bancas en el Concejo Deliberante. Sin embargo, la alianza PD-Pro obtuvo similar número de ediles con un sólido 25%. También el PJ y el FIT consiguieron un lugar para cada uno.
Y eso fue precisamente lo que pasó. Porque más allá de los esfuerzos por armar un festejo para celebrar un triunfo "cercano al 40%"; de la alusión del intendente Víctor Fayad a que el resultado lo dejó "satisfecho"; y de la contundente demostración de unidad partidaria expresada por las principales figuras de primera línea, pocos esperaban que la elección de ayer en la Ciudad, se convirtiera en el escenario menos deseado.
Un escenario que fue sorpresivo no sólo para el radicalismo, sino también para casi todas las fuerzas, incluso para la alianza del Pro con el PD, que logró un segundo puesto más que solvente, con un 25,2%, impensado después del durísimo 9% logrado en Capital hace apenas cinco meses, e incorporando dos miembros al Concejo Deliberante.
Sorpresivo también para el Frente de Izquierda (FIT), que según sus propios números y los primeros sondeos de ayer, estaba "segundo cómodo", de acuerdo con lo que decían sus propias fuentes, y que sin embargo terminaron en el cuarto puesto, con 13,2% (bajaron 4 puntos frente a octubre) aunque permitiendo el ingreso de su primera candidata.
Y también resultó una sorpresa, aunque un tanto más esperada, el bajo nivel que tuvo el socialismo en esta elección, a pesar de tener que renovar la banca de Alberto Montbrun, y de llevar a un candidato -Ricardo Ponte- altamente catalogado por la mayoría de las fuerzas y por la ciudadanía.
Para el justicialismo también fue inesperada la elección, porque lograron alcanzar el objetivo de que ingresara un edil, aunque su piso de votos cercano al 15% no estuvo lejano con el 13,5% obtenido ayer.
También recibió sus votos habituales el MST, fuerza de izquierda que nunca logró integrarse al FIT, que apenas superó el 2,2%.
Lo que no extrañó, luego de un tiempo de campaña inexpresivo y con escasa información, es que sólo el 63% de los capitalinos acudiera a votar, demostrando una fuerte apatía, algo que los políticos deberán replantearse.

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