El trabajo de la tierra no es una actividad fuera de moda. Así lo demuestran los cursos que la comuna lleva a los barrios sobre huerta orgánica y producción de licores, entre otros. También las escuelas son el escenario para compartir las claves sobre la siembra. Una práctica para comer sano u obtener una salida laboral.
Huerta Orgánica Intensiva, Conservación y Manipulación de Alimentos, Elaboración de Licores son algunas de las cátedras abiertas a la comunidad a las que se puede acceder de forma gratuita y sin conocimientos previos. Excepto la capacitación en Apicultura, que se extiende durante un año, el resto de la oferta dura en promedio tres clases, para que los estudiantes puedan asistir sin que interfiera de forma prolongadas con actividades laborales o personales.
“El objetivo es dar una herramienta para acercar a los vecinos la modalidad de autoproducir sus alimentos de manera sana y colaborar en (reparar) la crisis socioeconómica de las personas más desfavorecidas”, definió Nancy Nasr, psicopedagoga y titular del área también dependiente de la Dirección de Formación Integral de la comuna. Entre quienes piden participar se cuentan personas que se acercan con fines terapéuticos y las que buscan una salida laboral al comerciar dulces o conservas caseros, hierbas aromáticas y otros artículos surgidos a partir del cultivo, siempre con “un enfoque ecológico”.
Además, “hay un trasfondo solidario” porque todo lo obtenido en la huerta modelo de la sede de la División (Entre Ríos 1060) se destina a comedores comunitarios y establecimientos educativos de nivel Inicial. También se lleva a cabo el programa “Huerta Jardín”, que brinda conocimientos sobre la tarea a niños y niñas desde Sala de 5 años hasta el tercer grado de la escuela primaria.
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