La agricultura local perdió la mitad de sus exportaciones

La agricultura local perdió la mitad de sus exportaciones

Los números oficiales de los últimos dos años marcan que, en conjunto, todos los rubros que tienen base agrícola han retrocedido notablemente en los montos de comercio exterior. Tanto los productos naturales como los que tienen algún valor agregado perdieron mercados. 

Los productos de la agricultura local tenían, en los mercados externos, una parte muy importante de sus ganancias. Frente a lo fluctuante de la actividad y el consumo de nuestro país, la exportación significaba un reaseguro y una salida para las producciones que, por negociarse en moneda fuerte, para muchos significa desarrollo y crecimiento. Por ejemplo, el caso de la vitivinicultura chilena, que frente a un mercado pequeño tiene en el mundo su gran oportunidad.

Los resultados comparativos de los últimos años arrojan, entonces, un saldo que es claramente negativo para San Rafael, y los números lo demuestran claramente. En 2013 el rubro frutos secos lideró las exportaciones aduaneras locales con 65.465.528 de dólares, mientras que su performance 2014 dejó 34.464.645 en la misma moneda, es decir, poco más de la mitad. Puré y pastas de frutas pasó de 15.799.133 a 10.412.685. Frutas frescas de 3.503.727 a 1.638.187.

En suma, los rubros frutales exportaron 84.769.388 millones en 2013. Su pobre balance 2014 arrojó un resultado de 46.515.517, siempre en dólares. En 2012 el valor exportado pisó los 60 millones de dólares. La merma es demasiado importante, explicable en parte por la pérdida de cosechas, pero sin dudas marca problemas que son de otra índole y merecen ser analizados.

Pero antes, se pueden observar el resto de los sectores agrícolas: Las conservas habían exportado por valor de 96.289, mientras que las hortalizas lo hicieron por 30.378, según datos de 2013. En la información oficial ambos rubros ya no aparecen discriminados, sino integrados en el rubro conservas y hortalizas, con sólo 80.022 dólares, es decir, de 126.000 bajó a 80 mil. Si vamos algo más atrás en el tiempo, en 2012, sólo las hortalizas habían exportado por valor de más de 233.000 dólares.

El aceite de oliva exportado tuvo una caída aún más abrupta, ya que en 2014 se envió alrededor de un 33% de lo que se había comercializado el año anterior, de 1.880.537 se bajó a 614.107. También en vinos y espumantes disminuyeron las ventas, de 14.779.024,34 a 9.773.867,96.

Los números son demasiado claros como para abundar en su análisis, lo que está claro es que el retroceso significa un claro daño a la economía local. Pese a disponerse de algunas cuestiones básicas que permitirían un crecimiento mucho mayor, como la aduana y la capacidad productiva, el gran enemigo está en las políticas de intercambio, cuyo diseño y aplicación excede a lo que puede decidirse localmente. Sin incentivos, sin apertura de mercados, con políticas fiscales que desalientan la producción y, sobre todo, la exportación, la agricultura no encuentra sus canales para volver a ser un motor del sur provincial.

El avance de tierras abandonadas, de las que nadie tiene estadística cierta, pero los conocedores a fondo del departamento sitúan en no menos del 30% de las que están bajo riego, es otro síntoma de una región en la que crear riqueza no parece negocio.

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