Agredieron a médicos del Cullen

Una patota ingresó al shock-room. Los incidentes se repitieron en el sector de quirófano y en Terapia Intensiva. Hubo un detenido aunque los violentos lo “rescataron” de manos de la policía.
Viernes a la noche. Eran cerca de las 21 cuando al hospital Cullen ingresó un joven con varias heridas de bala. Su estado era de cuidado. Como es de rutina el paciente fue llevado a la sala de shock-room. Allí médicos y enfermeras se pusieron a hacer su trabajo.

Pero, de repente Un hombre, de unos 40 años, ingresó a la sala y comenzó a increpar duramente a los profesionales. A las palabras le siguieron los insultos y las amenazas.

El punto máximo llegó cuando lanzó un par de trompadas contra una médica. Fue entonces cuando el personal policial presente en la sala se abalanzó contra el individuo y se trabó en lucha.

En medio de la pelea se corrieron camas, se cayeron elementos de trabajo y el lugar fue comenzando a transitar por el caos.

A duras penas, el intratable hombre fue reducido y sacado de la sala. Pero cuando los policías se lo estaban llevando hacia el exterior del nosocomio tropezaron con la peor escena. Un centenar de enfurecidos “personajes” estaban haciendo “el aguante” en el playón de acceso y en el hall de entrada.

Los policías lograron cerrar las puertas gracias a la ayuda de varios guardiacárceles que estaban en el lugar acompañando a un preso que había ingresado con quemaduras.

Pero lejos de calmarse, los ánimos empeoraron.

“Querían voltear las puertas a patadas. Nos pusimos de espaldas para aguantar las estructuras porque si no derrumbaban todo”, dijo hoy uno de los policías que intervino.

Contra todos

La turba se instaló a pleno en los pasillos del hospital, para esta parte convertidos en un corredor de locura y violencia.

En simultáneo, la policía pedía a gritos por la llegada de apoyo. Minutos después arribaron al sector varias camionetas de la Guardia de Infantería y del Comando Radioeléctrico.

Lo que siguió fue un enfrentamiento “cuerpo a cuerpo” entre uniformados y revoltosos. Puede decirse que los segundos se salieron con la suya. Lograron “rescatar” de las filas policiales al único individuo que había sido detenido.

Un rato después, llegó la noticia que el herido iba a ser trasladado a la parte de quirófano. Entonces la turba se desplazó hacia allí.

Los uniformados debieron hacer un “cordón policial” para que el paciente pueda ser llevado.

Las puertas del quirófano no se pueden cerrar por protocolo de Salud, explicaron. Entonces esa situación fue aprovechada por los irascibles que entraban y salían, y ejercían presión, haciendo desmanes.

Idéntica situación se vivió cuando el paciente fue llevado hasta la Unidad de Terapia Intensiva.

Los incidentes culminaron cuando sus impulsores decidieron retirarse del nosocomio por sus propios medios.

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