Comenzó el debate contra el oficial que asesinó al ex jefe de Criminalística, Héctor Bravo. Hoy declaran la viuda y la madre de la víctima.
En la primera jornada, la fiscal Mariela Vittar de Papa amplió la acusación en lo concerniente al policía sobreviviente Juan Eduardo Conci, por lo que de ser condenado, Cascio recibiría hasta 35 años de prisión, interpretaron los expertos.
El policía afrontará graves imputaciones por homicidio, más los homicidios en grado de tentativa de Juan Eduardo Conci, Diego Moisés Ledesma y Mario Daniel Jiménez, sobrevivientes del horror en Criminalística la mañana del 9 de octubre del 2012.
Según los testimonios, Bravo arribó temprano, y antes que Cascio, al trabajo: “Ténganle un poco de paciencia a Cascio. No le hagan bromas que no anda bien de la cabeza”, habría sugerido a los subalternos, durante el desayuno.
Horror
Después sobrevino el horror, en cuyo transcurso Cascio mató de 9 tiros a Bravo; también provocó graves heridas a Conci, (de 8 disparos) y también lesiones al policía Diego Ledesma, quien recibió un tiro en una pierna, mientras huía de la barbarie.
Tras la extensa lectura de la elevación a juicio, Cascio se sentó frente a la presidente del tribunal, Élida Suárez de Bravo: “… Tengo 46 años, somos 6 hermanos y soy soltero”, explicó brevemente, anunciándole: “Voy a declarar más adelante…”
Entonces, la secretaria dio lectura a la indagatoria de Cascio ante el juez de instrucción, Ramón Tarchini Saavedra.
De acuerdo con Cascio, “desde hace tiempo que me sentía perseguido. No podía dormir. Noches antes, escuché una moto de Drogas Peligrosas. Sentía que estaban por armarme una causa. Y eso se lo confesé a Bravo días antes. Le dije cosas que ni mi mujer sabía…”
Ahondó: “El sábado antes del hecho fuimos con Bravo a ver a los jefes. Nos recibió el subjefe, Omar Quiroga, y le comenté lo que estaba pasándome y que sentía que la policía me seguía. Te siguen algunas horas y es común, señaló Quiroga. Me aconsejó ver a un psicólogo y que deje de visitar a mi madre”, ahondó Cascio.
A criterio del detenido, aquellas palabras de Quiroga “para mí fueron una traición de Bravo. Me sentí decepcionado, porque lo que le conté era sólo para él”.
En los días sucesivos, Cascio sufrió varias noches de insomnio, convencido “en que querían armarme una causa. Esa mañana fui a Criminalística y escuché por la radio que buscaban a un policía. Asumí que era yo a quien buscaban y por eso lo hice…”, enfatizó.
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