“Me agranda que nos putee toda la cancha”

“Me agranda que nos putee toda la cancha”

A Rojo no lo inquieta jugar una final contra Chile, de visitante, en un clima caliente. “Andá a jugar al Bosque contra Gimnasia”, dice. Sabella-Martino, las rabonas, la presión y más en la mirada de un jugador diferente...

Sos un defensor que tira rabonas. ¿Estás medio loco? 

-Si no tiro la rabona quedo duro. Bah, le sé pegar de derecha, pero de rabona le pego mejor.

-Con Colombia abriste las piernas para dejar pasar una pelota ¡en el área! 

-Sí. Fue natural mi movimiento. Me dije: “Si le pego, seguro que me mando una cagada”. Si la paraba, me comían… Pero al final se comieron el amague.

-¿Cómo se juega una final? Ahí es difícil tirar esas locuras… 

-Una final se juega con huevos. Después de perder el Mundial, se siente hambre de revancha.

-¿Se irá alguna vez esa espina? 

-Difícil. Se nos escapó un objetivo muy grande, el que soñábamos todos. Sabemos que no es lo mismo la Copa América que el Mundial, pero esperamos que ahora podamos llevar la Copa a la Argentina.

-¿Te pusiste a imaginar lo que sería ser campeón? 

-Sí, se me cruza por la cabeza. Sería muy lindo llegar a la Argentina y que esté toda la gente esperando. Me acuerdo cuando salimos campeones de la Libertadores con Estudiantes: tardamos ocho horas para llegar a La Plata. Si llegamos a ganar con la Selección, imaginate… No recuerdo cómo fue la última vez que se ganó porque tenía tres años.

-¿Te permitís ya el festejo? 

-Sí. Un técnico una vez dijo “vayan a dormir y piensen el partido, imagínense ganando todos los duelos, en el vestuario festejando…”.

-¿Este estilo merece ganar? 

-Sin dudas. Porque estamos jugando un gran fútbol. Esta Selección se merece ganar esta Copa.

-¿Te hace un poco de ruido tanta comparación con la Selección de Sabella? 

-Cuando Alejandro agarró, la Selección estaba medio a la deriva… El equipo era discutido, con el Checho (Batista) no se había ganado… El marcó un camino y eso fue muy importante. Jugamos unas muy buenas Eliminatorias y llegamos al final del Mundial. Ahora, con el Tata, el equipo juega un poco mejor, más arriba, y a la gente le gusta. También a nosotros, porque nos estamos sintiendo cómodos con lo que nos pide.

-¿Cuál es la diferencia puntual? 

-Son técnicos muy diferentes. Alejandro pensaba más los partidos, miraba más al rival… El Tata tiene claro lo que quiere y nos trasmite eso. Que nos defendamos con la pelota, que los dueños de los 90’ tenemos que ser nosotros. Esa es la mayor diferencia. Alejandro es más cauto. Con el Tata el rival se tiene que adaptar a nosotros.

-¿Es más divertido para vos como jugador? 

-Sin dudas: estoy mucho más en contacto con la bola.

-¿Coronar en esta Copa también serviría para dedicársela a Sabella? 

-Por supuesto. La Selección no tenía un camino marcado y Alejandro lo acomodó. El Tata encontró las cosas un poco más fáciles.

-¿Qué sentís ahora que nadie se queja de tu juego? 

-Lo disfruto, porque antes siempre era el discutido. A mí me jodía que me criticaran, pero me hacía más problema por mi familia. A mi mamá, mi papá, mi mujer, a todos les dolían mucho los palos.

-Tu mamá, en la primera fase del Mundial, dijo “Marcos es un elegido, va a salir campeón del mundo”. Casi la pega. ¿Ahora dijo algo? 

-Mi mamá es así, ja. Ya antes de que viajáramos a Chile me dijo que íbamos a ser campeones. Cuando erré el penal con Colombia, me consoló. “Quedate tranquilo que erraste por algo, vas a meter un gol en semifinal o final”. Por eso, cuando terminó el partido con Paraguay, me llamó para recordarme que me lo había cantado, ja.

-¿Qué pensaste cuando la pelota a viajó tan alto? 

-Me quería morir. Decí que Carlos lo pudo definir… 

-¿Hiciste una promesa por si sos campeón? 

-Tengo un amigo que se peló porque metí un gol. Y otro se hizo el 16 en la cabeza. Se ve que no me tenían fe para prometer eso, ja… Ahora nos vamos a tatuar los tres. No sabemos bien qué, pero podría ser la bandera argentina… 

-¿Creés que Chile puede tener miedo? No sólo por el poderío de Argentina sino por la presión de la gente.

-Obvio. No sé si miedo, pero la presión la van a sentir. La gente te alienta, pero si las cosas no salen bien tus hinchas te juegan un poco en contra. Es difícil eso en la cabeza de un jugador. Desde afuera, por la ansiedad, van a querer que a los dos minutos hagan dos o tres goles. Nosotros sufrimos la presión cuando nos tocó la Copa América en la Argentina… -¿Te imaginás un partido palo y palo? -Sí. Pero nosotros vamos tranquilos, a buscar imponer nuestro juego. Queremos manejar la pelota y el partido, como le gusta al Tata. A Chile lo vi todos los partidos. Le gusta atacar, llegar con mucha gente. Por ahí se descuida un poco en defensa. Pero creo que esta vez van a ser más precavidos. Va a ser un partido picante, aunque estamos preparados para cualquier tipo de partido. Ellos van a querer que nos pese ser visitante, pero adentro de la cancha somos 11 contra 11.

-¿Puede ser mejor para que tengan espacios los de arriba de Argentina? 

-Seguro. Que aparezcan los espacios que en estos partidos no tuvimos. La mayoría de los equipos nos salieron a esperar y a jugar de contra. Si Chile nos viene a buscar, debe tener cuidado… 

-¿Si salen campeones van a tener que dar la vuelta olímpica rápido? 

-No sé, ja… Si salgo campeón, ¡sabés cómo lo voy a festejar! 

-¿Cómo lo ves a Messi? 

-Increíble. Verlo con tanta confianza, como está metido en la cancha y en el vestuario nos da mucha confianza. Es nuestra imagen. Que él esté bien nos levanta.

-¿Le pediste algo alguna vez? 

-Una camiseta. La tengo guardada. Mis amigos son recaraduras. Me dicen “che, conseguime una camiseta de Leo para tal, un autógrafo para el otro….”. ¡¡Andá!! Si me da un montón de camisetas, igual me las quedo todas yo.

-¿Tardaste en pedírsela? 

-Sí, claaaaro. Me daba cosa. Lo mandé a Marito (el utilero) a pedírsela. Leo se cagó de risa.

-¿Qué otra camiseta tenés? 

-Este año junté varias: Drogba, Lampard, Ferdinand... Yo agarré el 5 de Ferdinand. Se ve que por eso el chabón me vino a saludar cuando jugamos, ja.

-¿Cómo te trata la gente en Inglaterra? 

-Bien. Yo cago a patadas a todos y eso a la gente le gusta, ja.

-¿Qué te dicen los amigos del tatuaje cuando te ven de smoking allá? 

-Se cagan de la risa. Me dicen “cómo cambiaste”. Pero no, cambié la facha nada más, ja.

-¿Cómo la llevás con el inglés? 

-Bien, trató de aprender porque me gusta. No me perdí allá porque tengo memoria visual. Pero sí me pasó que fui a comer, pedí mal en inglés y me trajeron otra cosa. Ahí me hago el boludo y sigo como si hubiera pedido eso. Total yo como cualquier cosa, ja.

-¿Quién tiene mejor equipo: Argentina o Chile? 

-Lo vemos en la cancha. Mirá si digo Argentina. Después nos ganan y me dicen “tomá, Rojo”.

-¿Te imaginás un clima hostil camino al estadio Nacional mañana? 

-Seguro. Por lo que vi, la gente mucho no nos quiere. Más que nada lo sentí al llegar a Santiago. Como que cambió todo ahora. Antes estaba todo bien y ahora que jugamos con ellos… Igual, mejor. Me gusta.

-¿Te pasó en la Copa Libertadores? 

-Andá a jugar al Bosque con Gimnasia. Te tiran de todo… A mí me agranda que nos putee toda la cancha. Y a los otros muchachos también les pasará lo mismo. No creo que a Mascherano le asuste que le tiren una piedra…

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