Aglomeración de pasajeros en la terminal de transferencia

La postal diaria en la estación terminal de transferencia de Miguel Lanús, en Posadas, no parece cambiar: los usuarios del transporte urbano viven una “verdadera odisea” a la hora de abordar las unidades, que en muchos casos registran importantes demoras.

Los servicios articulados y los colectivos amarillos, que hacen el recorrido centro-transferencia, son los que tardan más. “Los inspectores esperan a que más de 60 personas estén esperando los coches y recién autorizan a los choferes a entrar”, expresó una usuaria y agregó que “es una vergüenza que no presten el servicio como debería y los perjudicados siempre sean los usuarios, la gente pobre que no tiene un vehículo para ir a trabajar o al médico”.Esto no sólo provoca el enojo de los usuarios, que la mayoría de las veces deben esperar más de media hora, sino también causa impotencia en gente que no cuenta con otro medio y no tiene otra alternativa más que viajar en micros abarrotados e inseguros. Los reiterados incrementos en el precio del pasaje son otro inconveniente que aqueja a estos ciudadanos.

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