Desde la Jefatura Distrital aseguran que hay “una merma en la cantidad de alumnos desescolarizados”. No obstante, en Udocba ponen en discusión el hecho de mantener a los estudiantes en el sistema a riesgo de bajar considerablemente la calidad académica.
En tal sentido, se instituyeron numerosos planes con ese objetivo. A partir de esta estrategia, los niveles de deserción escolar han bajado, de acuerdo a lo que indican las autoridades en la materia.
Sin embargo, desde otros sectores del plano educativo se pone en discusión el hecho de mantener a los alumnos en el sistema, a riesgo de bajar considerablemente la calidad educativa.
Menos deserción
La licenciada Mariel Di Mastrogirolamo, inspectora jefe distrital de Junín, señala que “respecto de la deserción escolar se debe diferenciar claramente aquellos alumnos que ingresaron al sistema y no se han sostenido por diferentes motivos, y los que continúan la escolaridad con discontinuidad entendiéndose en riesgo pedagógico, donde los Equipos de Orientación Escolar sostienen estas trayectorias y las acompañan en ese proceso”.
Según la ley, la obligatoriedad escolar abarca 14 años, a partir de los 4 años en el nivel inicial, el nivel primario y el nivel secundario.
Los alumnos con deserción se relevan por escuelas, donde se realiza un seguimiento, y cuando se agotan las instancias de retención en el propio establecimiento se destinan al Equipo de Inclusión Distrital (EDI) que da tratamiento a cada uno de los casos con seguimiento y monitoreo de las situaciones escolares y ofreciendo propuestas alternativas para volver a la escuela.
“En el distrito de Junín, el nivel inicial y primario no cuenta con índices de deserción, sólo escasas excepciones que reciben el tratamiento particularizado correspondiente, y en los casos necesarios se trabaja articuladamente con el Servicio Local”, cuenta Di Mastrogirolamo, para luego ampliar: “El nivel secundario requiere un análisis más particularizado ya que a nivel distrital se observan distintos grados de deserción que varían según los tiempos dentro del ciclo escolar, las edades y hasta el grado de responsabilidades que asumen las familias o tutores frente a la obligatoriedad del nivel. Aquí se ha incrementado la demanda para la reinserción escolar, y en el presente ciclo se han establecido y reglamentado acuerdos entre secundaria y adultos”.
El trabajo de la Jefatura
Di Mastrogirolamo remarca que desde la Jefatura Distrital “se considera garantizar trayectorias educativas ampliando y mejorando las condiciones de acceso y permanencia, con aprendizajes y egreso de los alumnos en el sistema”.
Para ello, se llevan a cabo modelos organizacionales flexibles, y diferentes formatos escolares, “facilitadores de la trayectoria escolar que favorecen la inclusión”.
De esta manera, desarrollan trabajos con Centros de Escolarización para Adolescentes y Jóvenes (Cesaj), Programa Fines, Ppfeo (Plan para la Finalización de Estudios), así como otros programas alternativos provinciales y nacionales.
Cuestionamientos
La secretaria general de Udocba en Junín, Natalia Alderisi, cuestiona el hecho de que este modelo de inclusión, más allá de mantener a los chicos dentro del sistema educativo, queda lejos de cumplir con los objetivos académicos necesarios: “Nosotros tenemos quejas de los docentes porque cuando el chico no alcanza los contenidos mínimos -y con esto me refiero a la lectoescritura y comprensión lectora en el secundario- el directivo cuestiona la estrategia didáctica del docente, pide que revea sus prácticas, se suma el período compensatorio y demás”.
Para la dirigente gremial, los directivos que objetan a los docentes, “a su vez, tienen el mandato del inspector”.
Además, Alderisi pone en discusión la legitimidad de los programas flexibles que se instauraron: “Se habla mucho de la igualdad de oportunidades y la intención de brindarle la posibilidad de adquirir un título secundario a quien no lo tiene para poder conseguir un trabajo, pero el plan Fines nosotros, en el gremio, lo consideramos ilegal, porque en su origen, fue un plan de terminalidad para personas adultas, que dejaron el secundario hace muchos años y les quedaron algunas materias sueltas, con una cursada de dos o tres veces por semana. Ahora se empezaron a incorporar chicos de 16 o 17 años, que corresponderían a otro sistema, que van al Fines porque es mucho más fácil, y también se están incorporando chicos que no hicieron nada del secundario, entonces pierde su sentido original”.
Es por ello que la secretaria general de Udocba considera que “a la larga, es una estafa, porque cuando dos personas van a pedir un trabajo, además del título, también le van a tomar alguna prueba, y ahí se van a ver las falencias en su capacitación, dificultades de comprensión de textos, y ni hablar de resolver un problema”.
Estrategias
Con todo, Mariel Di Mastrogirolamo destaca que “jóvenes de entre 15 y 17 años que oportunamente abandonaron la secundaria en su ciclo básico, hoy se están incluyendo en la modalidad adultos. Ellos serían los desertores que entre 2011 y 2012 dejaron incompleto el ciclo básico y hoy aún así se incluyen en el primer año de los bachilleratos para adultos de las escuelas medias y los Cens, contando con el apoyo de maestros que acompañan a los estudiantes en su recorrido por el bachillerato. Este es otro claro ejemplo de las estrategias que se están implementando para trabajar la deserción escolar. Esta temática, al igual que otras, está siendo fuertemente trabajada a nivel territorial, provincial y nacional y se va evidenciado una merma en la cantidad de alumnos desescolarizados”.
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