Las "farma fiestas" es donde los jóvenes construyen las previas en los boliches, lo que finaliza en verdaderos infiernos tanto por las ingestas de las denominadas "Jarra Loca" o la "Jarra Atómica". Consiste en mezclar bebidas de todo tipo con medicamentos que ponen en riesgo sus vidas, como los psicofármacos que se convierten en cocktails letales. Así lo explicó el investigador y abogado Luis Vicat.
Vicat dijo que "en esos lugares construyen este peligroso modo de diversión, armando cocktails a determinada tarifa y donde el dueño de casa obtiene beneficios por poner el lugar de diversión". El investigador sostuvo "que estas ingestas pueden llevar a la muerte, sobre todo cuando se potencian psicofármacos con bebidas alcohólicas.
Vicat además señaló que "en el interior del país hay antecedentes donde grupos de inescrupulosos coimean a un funcionario municipal, quien se queda con el valor de las entradas y el resto de lo consumido va a las arcas de los organizadores. Por lo general, estas fiestas duran dos o tres días, donde los chicos terminan doblados o algunos inclusive llegan al coma alcohólico". Vicat añadió que en medio de las previas "los participantes cuando se van preparando las jarras, van aportando los blister de medicamentos, pastillas antidepresivas, tranquilizantes o relajantes que consiguen en sus propias casas. Luego va todo mezclado con grandes dosis de alcohol".
Vicat luego explicó el contenido de las jarras: "La denominada Atómica, lleva más nivel de bebidas blancas como vodka, ron y wisky. Son mezclas más potentes a las que luego se le suman las pastillas". En cuanto a la "Jarra Loca" indicó que es la versión más pobre y de mayor uso en el conurbano Sur, ya que se arma con cerveza o vino. "En algunos casos le agregan medicamentos psiquiátricos, si pudieron obtenerlos de la propia familia o aspirinas si el presupuesto es acotado. Este es un problema que empeora cada fin de semana y basta con ver las estadísticas de las guardias de los hospitales para darse cuenta de este flagelo, generalmente producido por la falta de comunicación entre padres e hijos. Hoy la mesa del domingo ya no es la de la tertulia y la sobremesa, donde se contaban buenas historias de vida. A esa hora los chicos están durmiendo porque llegaron de día", agregó.
Finalmente, Vicat puntualizó que "en las previas armadas por los chicos se establece una suerte de competencia feroz que no es consciente y que resulta altamente peligrosa. Es que todos tratan de superarse y subir la apuesta, para lograr lo que llaman mejores viajes y más prolongados y que son altamente nocivos, a punto tal que les pueden causar la muerte".
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