Afirman que el 25 por ciento de los alumnos de escuelas periféricas abandona los estudios

Entre las causas de esta deserción la más influenciable sigue siendo la pobreza, aunque aclararon que “los más pobres de los pobres son los que tienen mayores posibilidades, pero no exclusivamente se debe a que dejen los estudios para trabajar”. El estudio revela también que solamente el 40 por ciento termina el ciclo escolar.

Marcelo Graciosi es asesor pedagógico de la escuela ENS 60 “Roberto Peñaloza” ya lleva dos estudios relacionados con establecimientos educativos de la periferia de Resistencia, y en uno de ellos constató que apenas el 40 por ciento de los alumnos promocionan el año escolar, y que el 25 por ciento de los ingresantes abandonan sus estudios, el resto llevan materias a marzo o repiten.

De entre las causas de esta deserción la más influenciable sigue siendo la pobreza, aunque aclaró que “los más pobres de los pobres son los que tienen mayores posibilidades, pero no exclusivamente se debe a que dejen los estudios para trabajar”, a pesar de que observa que “sí están condicionados porque se encuentran solos y han pagado el mayor costo del desbarrancamiento económico de los años 90”.

De hecho, resaltó que en el Gran Resistencia existen más de 100 asentamientos que albergan a familias con escasos recursos para subsistir, otro condicionante de la realidad actual.

Pero para comprender bien esta cuestión, dijo que se debe partir de un punto: la gran polaridad existente, pues por un lado existen pocas escuelas céntricas compuestas por alumnos de clase media, junto a las escuelas privadas de clase media alta y por el oro lado hay un basto panorama de escuelas de barrios o periféricas.

Una de las diferencias que se observan es que mientras los establecimientos educativos del centro trabajan lo curricular casi en su totalidad, las periféricas avanzan a un ritmo más lento. Esto es, no desarrollan los contenidos totales.

“Hay algo que se denomina curriculum oculto, la planificación y el programa es el mismo, pero el desarrollo puede variar. Tal es así que mientras las escuelas céntricas desempeñan el 80 por ciento del contenido, las más alejadas la reducen a la mitad”, indicó Graciosi.

En relación a esto, explicó acerca de

los distintos grados de profundización de contenido que existen, porque algunas escuelas cuentan hasta con examen de ingreso, lo que hace pensar que se parte de un piso de conocimientos previos del estudiante, en tanto que las de barrio reciben chicos que tienen un capital cultural mucho más bajo y la escuela interactúa reproduciendo las diferencias. “Acá avanzan los que menos dificultad tienen para aprender”, manifestó.

Pobreza constante

El profesional expresó que la situación de la pobreza es algo pendular y que la desigualdad es de relativa constancia, teniendo en cuenta que no observó que haya disminuido de forma significativa, si bien puede haber alguna mejoría.

No obstante, “la pobreza no es algo que cambia”, apuntó. Asimismo, aclaró que lejos de pretender estigmatizar a un sector u otro, en una de sus investigaciones que data de tres años atrás, pudo estudiar acerca de la violencia en los establecimientos educativos. “Cierto contexto de desamparo social refuerza la misma violencia en la familia y queda impregnada en la escuela”, informó.

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