Marcos Lozano, responsable del área de Quimioterapia del Hospital Interzonal, y Silvia Boccaccio, jefa de Dermatología del mismo establecimiento sanitario, afirmaron que los estudios siempre arrojaron valores normales de este componente en el cuerpo.
En países como Bangladesh, o en provincias como Santiago del Estero, los niveles de arsénico en el agua son ciertamente excesivos y consecuentemente existe un efecto concreto en la salud de la población, con numerosos casos visibles.
Sin embargo, existe gran incertidumbre en el mundo científico sobre los efectos del arsénico en relativamente bajas concentraciones, como las que se encuentran en Junín y buena parte de la provincia de Buenos Aires.
Diferentes organismos como la Organización Mundial de la Salud y la Organización para la Agricultura y la Alimentación, y también expertos como el Dr. Mario Hernández, de la Universidad Nacional de La Plata, vienen indicando la necesidad de orientar los estudios hacia las personas, en las zonas de bajos niveles de arsénico, para determinar si existe algún efecto atribuible a ese elemento.
La estrategia es de sentido común: si se detecta algún efecto negativo, éste podría atribuirse en gran medida al agua, por ser una de las fuentes principales, y por lo tanto se haría necesario reducir la concentración de arsénico en ella.
En cambio, si no existen casos de hidroarsenicismo, si no hay anomalías en las proporciones y tipos de cáncer y, fundamentalmente, si las concentraciones de arsénico en uñas, orina y pelo son normales, entonces no existiría motivo para intentar reducir aún más el nivel de arsénico del agua, dentro de los valores ampliamente reconocidos como bajos y que ofrecen incertidumbre científica.
Para conocer la situación local y si existe algún tipo de incidencia del arsénico en la salud de la población, DEMOCRACIA entrevistó a los doctores Marcos Lozano y Silvia Boccaccio, responsables de las áreas de Quimioterapia y Dermatología, respectivamente, del Hospital Interzonal General de Agudos de Junín.
Qué dicen los médicos
Marcos Lozano, responsable del área de Quimioterapia del Hospital Interzonal General de Agudos de Junín, integrante y creador del Comité de Tumores de este establecimiento sanitario, afirmó: “En el Hospital se atienden pacientes oncológicos de toda la Región Sanitaria y de algunos municipios de otras regiones. Se cuenta con suficiente información sobre casos de cáncer, lo cual permite tener un completo panorama oncológico de Junín y de la región, independientemente del centro de salud que haya intervenido, estatal o privado, y comparar con los datos disponibles de otras regiones de la Provincia, del país y del mundo. En las estadísticas mundiales y de cualquier región de nuestro país la proporción de los cánceres según el órgano afectado es igual a las de Junín. La cantidad de casos de cáncer en Junín ha crecido en los últimos años de manera análoga o lo que ocurre en el resto del país y del mundo. El incremento de la cantidad de pacientes oncológicos se ha producido a nivel mundial, y se debe a diversos factores ajenos a la presencia de arsénico en el agua, como por ejemplo los malos hábitos alimenticios, la incorporación de la mujer al ámbito laboral con el consecuente aumento del estrés, la mayor esperanza de vida, el tabaquismo, el alcoholismo, la vida sedentaria y la promiscuidad, entre otros”.
En sintonía, Silvia Boccaccio, responsable del área de Dermatología del Hospital de Junín, afirmó: “Llevo 30 años de ejercicio profesional en la especialidad de dermatología, en particular casi 25 años en el Hospital Interzonal General de Agudos de Junín y también en mi consultorio privado. Constantemente tratamos pacientes de Junín y de la región con diversos problemas dermatológicos. Nunca se encontró ni un solo caso que corresponda a hidroarsenicismo. Cuando se presentan múltiples epiteliomas basocelulares en tronco, queratodermia palmoplantar o pigmentación en huevo de tero en tronco, se los considera como casos sospechosos. No son más de cinco por año, y en todos ellos se pide dosaje de arsénico a laboratorios de primer nivel, para determinar si el paciente posee en su cuerpo niveles anormales de ese elemento. Siendo personas que han consumido agua de red durante décadas en Junín y la zona, es muy importante hacer ese estudio. Las mediciones se hacen en orina, pelo y uñas, y en todos los casos los resultados siempre han arrojado valores normales”.
“En cuanto a la posibilidad de que los médicos pasen por alto algún caso o confundan síntomas, personalmente he visto casos de HACRE en La Plata, en pacientes oriundos de Monte Quemado (Santiago del Estero) y Bell Ville (Córdoba), y esa enfermedad es perfectamente identificable para cualquier especialista en dermatología.”
Muchos de los pedidos de dosaje de arsénico son remitidos al Instituto de Análisis Clínicos “Dr. Héctor A. Milani”. Consultado sobre los resultados y en línea con lo indicado por la Dra. Boccaccio, el Dr. Héctor Milani, director del instituto, confirmó que “absolutamente todos los estudios que realizamos en personas de Junín arrojaron valores normales de arsénico en el cuerpo”.
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