Zonas montuosas de difícil acceso esconden pistas clandestinas que las naves utilizarían para recargar combustible aportado por contactos locales, antes de continuar viaje hacia las principales ciudades del país.
Para los investigadores, las provincias conforman la triple frontera caliente, hacia donde convergen las avionetas para recargar combustibles, previo proseguir viaje rumbo a las principales ciudades del país y al exterior.
Allí se sustenta una investigación que motorizó un equipo periodístico del diario El Tribuno, cuyas conclusiones sostienen que hace aproximadamente dos semanas, efectivos de Gendarmería Nacional y de la Policía salteña recibieron denuncias anónimas sobre un nuevo vuelo irregular en la zona, ratificado días después por los pobladores.
En diálogo con EL LIBERAL, el periodista Julio Nahkle reveló que la avioneta divisada era un Cessna: su irrupción fue corroborada por los pobladores en la zona de Antillas y El Potrero (Salta), en el límite de la rutas 34, a 15 kilómetros con el límite santiagueño.
Desde el 2004 a esta parte, varias avionetas lanzaron más de 1.500 kilos de droga, entre marihuana y cocaína.
A modo coincidente, casi todas ingresaron a Santiago desde la triple frontera: operaron cuatro grupos diferentes.
Los pilotos a cargo de las avionetas; peones locales cavando pozos para ocultar la droga; terceros proveyéndoles combustible para el retorno y porteños (o cordobeses) en 4 x 4, guiados por GPS, para llevar la droga a otras provincias.
Además de las conocidas rutas nacionales 9 y 34, en el lugar existen otros caminos provinciales que desembocan en Santiago del Estero y Tucumán, y también hay caminos vecinales que se conectan entre sí. Por ellos suelen circular los transportadores de productos ilegales.l
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