La AFIP detecta trabajo forestal esclavo al norte de Los Frentones, en el corazón de El Impenetrable

La AFIP detecta trabajo forestal esclavo al norte de Los Frentones, en el corazón de El Impenetrable
Son las once y media. Lorenzo mira el sol entre los árboles y se da cuenta de que es la hora de preparar el almuerzo. La carne “fileteada” está en el alambre. “Está un poco cruda, le faltan dos días más al charqui”, dice, pero no tiene otra alternativa que usarla igual porque la muchachada tuvo una mañana muy dura: labraron postes y cargaron un horno para carbón con leña pesada.
“Pasame el arroz”, pide, y de adentro de una carpa --o, mejor dicho, un nailon negro-- levantada sobre palos cortados con machete, una voz responde: “Se terminó el arroz...¿querés polenta igual?”

No es un relato de la época de La Forestal. Sucedió ayer, en un obraje ubicado a unos 123 kilómetros al norte de Los Frentones, a exactamente 485 kilómetros al oeste de Resistencia, la capital del Chaco, en un paraje ubicado casi en el límite de los departamentos Almirante Brown y Güemes.

Personal de la Administración Federal de Ingresos Públicos(AFIP-DGI), al mando del inspector Edgardo Rindel, apoyado por efectivos de la Policía Rural con datos de la delegación de Bosques de Pampa del Infierno, detectó y realizó un operativo que no fue tan de sorpresa, en varios parajes ubicados al norte de Los Frentones encontraron --ante la presencia de periodistas de NORTE que concurrieron al lugar-- que un importante número de personas trabaja y subsiste en condiciones infrahumanas y sometidas al hacinamiento, trabajo en negro, incumplimiento del jornal diario, mal alimentadas, trabajo infantil, pagos irregulares, exorbitantes descuentos en las mercancías para alimentarse y sin que un grupo de niños tenga acceso a la educación. La división de Seguridad Social de la AFIP tomó debida nota en este operativo de todas las violaciones de la legislación.

Más de 20 personas viven hacinadas en carpas colocadas sobre palos cortados por los propios peones, que no trabajan sólo por unos pocos pesos al mes en tareas como la labranza de postes de quebracho colorado, el rodeo (corte de madera), transporte, carga de hornos y quema para carbón. El predio (que, por si fuera poco, es fiscal) sería explotado por una persona cuyas iniciales serían R.M. de la zona de Campo Largo, y los obreros también son de esa localidad (no se suministraron más datos para la identificación).

Realidad conmovedora

En una carpa con techo de plástico negro --apoyada sobre troncos-- colocan tablas que cubren con algunas viejas colchas. “Acá hay dos ‘camas’, si se las puede llamar así”, dijo uno de los jóvenes que convive allí con una pareja y donde duermen otras tres personas más. Cinco en total.

“Ahora más o menos se puede dormir, pero qué mal la pasamos cuando llovía el otro día, adentro caía mas agua que afuera...”, comentó otro hachero, resignado a esa suerte, ya que en algunas ocasiones “me tocó dormir parado, debajo de los quebrachos”, señaló.

“Lo que se ve es inhumano, es un estado de esclavitud, además de trabajo informal”, señaló a NORTE el inspector general Edgardo Rindel, de la AFIP.

Un laberinto en pleno monte

Llegar a los parajes de las explotaciones forestales con trabajo en negro, mal pago por jornal diario y la venta de mercaderías al doble o triple de lo que vale en cualquier almacén de barrio, no es tarea sencilla para nadie.

La caravana de camionetas de la AFIP-DGI, junto a la Policía y también NORTE, tuvo que realizar una extensa recorrida en un verdadero laberinto en pleno monte chaqueño.

Tuscas, garabato, chañares y también cardos forman parte del paisaje por donde los vehículos tuvieron que recorrer hasta llegar ---mediante el uso de mapas-- hasta las improvisadas y precarias carpas. La inspección del ente recaudador cayó con todo el peso de la ley labrando actas y obteniendo testimonios que dieron como resultado otras derivaciones, que además de desenmascarar el trabajo informal, hablan de una red de comercio ilegal de maderas y productos derivados de ésta como el carbón, por lo cual “desde mañana mismo --por hoy-- vamos a cruzar datos para determinar cuál es la real situación”, adelantó uno de los inspectores.

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