El presidente promulgó una ley que permitirá a los maridos de la etnia hazara que profesan la confesión chií a castigar a sus esposas si se niegan a satisfacer sus necesidades sexuales.
Pese a las críticas de la comunidad internacional, la controvertida medida es defendida por las autoridades islámicas. Por ejemplo, el mulá Mohakik Zada -líder espiritual tras la expulsión de los talibanes- acusó a la prensa extranjera de sacar el asunto de contexto y explicó a El País que se trata de una norma que en realidad "protege" a la mujer chií.
Dijo que ya el Corán regula la obediencia de la mujer en el tamkeen y establece cuál debe ser la "graduación del enojo del esposo": "primero, dejar de hablarle; después, separar las camas; tercero, darle un aviso, y sólo en último lugar está permitido golpear suavemente - a la esposa- sin causarle heridas".
En ese sentido, el mulá sostuvo que la nueva norma "mejora" la situación porque permite que la mujer se niegue a tener sexo con su esposo en algunas "circunstancias especiales", como que se encuentre transitando su período menstrual o manifieste tener alguna dolencia.
"Le otorga muchos derechos. Sólo el tamkeen beneficia al hombre, pero es falso que la ley permita castigar a la esposa sin comer. La prohibición de salir de casa sin permiso está en el Código Civil. No es algo nuevo. Y aquí hay una mejora porque la mujer podrá salir sin permiso en caso urgente, como una enfermedad", insistió.
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