"¿Están esperando que salga a hacer las compras para agarrar al asesino?"

"¿Están esperando que salga a hacer las compras para agarrar al asesino?"
LA VOZ DEL PUEBLO VISITÓ EL BARRIO DONDE EL PASADO 31 DE AGOSTO ULTIMARON A UN HOMBRE DE 28 AÑOS. EL ASESINO, IDENTIFICADO Y CON PEDIDO DE CAPTURA, SIGUE PRÓFUGO DESPUÉS DE HABER ESCAPADO CON LA SUEGRA DE LA VÍCTIMA. HISTORIA DE UN CRIMEN SIN RESPUESTA EN EL BARRIO DE LAS CASAS USURPADAS (FOTO GERMÁN RUSSI)

En las casitas del plan Plurianual que se encuentran dentro del barrio Municipal todavía se escuchan llantos por la muerte de un vecino. Silvina Sígoli, la viuda de Luis Horacio Pavón, el peón de albañil de 28 años asesinado a puñaladas en las últimas horas de la tarde del sábado 31 de agosto, se cansó de esperar y ahora clama por el arresto del homicida de su marido y actual pareja de su madre, con quien escapó rumbo a San Cayetano, donde se habría separado de la mujer para huir solo a un destino que podría ser Necochea.

"No entiendo cómo hace para esconderse, porque plata no tiene. Ellos (por la policía) le dieron ventaja. Porque mientras mi marido se desangraba en el piso, él (por el sospechoso) se fue a un ranchito que tenía acá cerca y se fue con mi mamá. Después, la dejó (a su madre) en San Cayetano, y ahora dicen que está en Necochea. ¿Están esperando que salga a hacer las compras para agarrar al asesino?", se preguntó con indignación la mujer haciendo referencia al lugar donde estaría oculto Héctor Daniel Latorre, el hombre con pedido de captura activo desde diez días después del homicidio ocurrido en la calle Talcahuano 1370, donde La Voz del Pueblo caminó junto a la viuda de Pavón para escuchar su reclamo y la historia de una vida que ahora debe continuar con cuatro pequeños hijos de 1, 4, 6 y 10 años, este último, testigo directo del crimen de su padre, una circunstancia que oportunamente lo descompensó y motivó su internación preventiva en el hospital Pirovano.

Nace la discordia

Hace dos meses llegó al barrio de las casas usurpadas el hombre que todos acusan del crimen del albañil. Nadie sabe cómo se metió en la casita de la calle Talcahuano ("hizo una tramoya y enseguida estaba adentro", recordó Silvina), pero en esos días nació un resentimiento particular, aparentemente más marcado de Latorre hacia Pavón, el cual tendría su pico de violencia al calor del fuego de un asado.

"Estábamos por comer un asado con mi marido, mi hermano y otro amigo, mientras los chicos jugaban y se tiraban piedras con otros vecinos, algunas de las cuales caían en el techo de él (por Latorre). Entonces, él (por el sospechoso) salió a agarrársela directamente con mi marido. Salió con una cuchilla y un revólver en cada mano", recordó Silvina al recrear la trágica noche del 31 de agosto.

"El (por Latorre) ya me había dicho que me lo iba a matar", dijo cuando las lágrimas empezaron a poblar su rostro, porque había llegado el momento de recordar a su fallecido marido, "hacía tres meses que estaba trabajando y, a pesar de haber estado preso en una causa como menor y por un encubrimiento cuando era mayor, nunca se metía con nadie y no tenía enemigos. Incluso con el mismo Latorre tenían trato, a pesar de que yo no lo trataba, ellos se seguían viendo. Mi marido iba a visitarlo, por eso no sé qué le pasó ese día", comentó con resignación acerca de una respuesta que no conocerá nunca.

La muerte

A Latorre le gustaba tirar tiros en el patio. Así lo recuerda hoy Silvina, quien culpa a esa costumbre como el detonante de la reacción de Pavón antes de la pelea mortal, "mi marido se había cansado y, antes de irse a dormir, reaccionó y lo encaró. Esa noche no sé qué le pasó (a Latorre), no sé si estaba borracho o drogado. El tomaba alcohol todo el día y, según me comentó mi madre, también solía estar drogado", indicó la viuda, antes de describir el desenlace fatal de la discusión, "(Pavón) primero le preguntó, después tuvieron una discusión y Latorre se fue a la casa insultando. Habrán pasado veinte minutos, y este hombre sale otra vez, y tiró un tiro, que pegó en una chapa cercana. Entonces, mi marido me dice que entre los chicos, porque iba a ir a ver qué le pasaba (a Latorre). Fue hasta la casa y le dijo 'te estoy respetando tu casa porque está mi suegra adentro' y, en la discusión, este hombre (por Latorre) hizo como entraba, de repente, pegó la vuelta, y lo encaró. A mi marido se le cayó el palo de escoba que tenía en una mano y, cuando se agachó a juntarlo, Latorre lo lastimó por todos lados. Le dio tres o cuatro puñaladas, además de los cortes", dijo, antes de mencionar uno de los detalles que más la indignan, "todo el mundo lo vio y nadie hace nada. Yo voy a la policía, a la Fiscalía, les llevo información, voy y vengo, pero no pasa nada".

Hoy en manos de la fiscal Verónica Vidal, la pesquisa sólo indica un avance lento de diez días para que salga la orden de captura, como así también una nula respuesta en torno al arresto del sospechoso, "los fiscales me dicen que están trabajando, que les intervinieron las líneas de teléfono, pero que ahora no usan más ese número, pero nadie hace nada. El lo asesinó, porque no se estaban peleando, lo atacó cuando a mi marido se le cayó el palo", graficó.

Hoy, a un mes y medio del crimen, Silvina camina con nostalgia por las calles del barrio en el que la usurpación arruinó los anuncios políticos y el olvido llena sus calles de baches y el cielo de cables de luz clandestinos, circunstancias que, a sus vecinos, no les impide vivir a la sombra del sueño de la casa propia, "hace un año y medio que llevo acá y nunca tuve problemas con nadie. Han cambiado casas, ha venido gente, pero no hemos hecho nada", deslizó Silvina Sígoli mientras se despedía de nosotros con la ilusión de tener una noticia que le permita descansar en paz al recuerdo de su marido asesinado.

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