Desde el Hospital Central, se realizó una serie de recomendaciones tendientes a recalcar la importancia de mantenerse hidratado mediante una buena ingesta de líquidos para así evitar el tan temido golpe de calor, a los que todos los formoseños se ven expuestos debido a las altas temperaturas que se registran por estos días.
Obreros de la construcción
Dijo que en el Hospital Central se dan casos de personas internadas por un golpe de calor o deshidratación, especialmente se trata de gente mayor y aquellas expuestas a los rayos solares por la tarea que realizan, tal el caso de los obreros de la construcción y quienes trabajan en actividades rurales o inclusive muchos pescadores deportivos.
Consultado en torno a cuál es el tratamiento para este tipo de afección, respondió que "siempre es mejor prevenir que curar. El tratamiento puede constituirse en un problema serio de salud, e inclusive con riesgo de vida", advirtió, y simplificó que lo que hacen es un proceso de rehidratación para que el organismo vuelva a funcionar normalmente. Comentó que las campañas de concientización sobre el particular hizo que los casos disminuyeran si se toma como parámetro años atrás.
Consejos
A modo de consejo señaló que aquellos que por estos días realizan ejercicios físicos deben beber agua en forma permanente, y no una ingesta en abundancia un par de veces al día, insistiendo que hasta llegar a un estimado de dos litros cada 24 horas. En torno a los síntomas que manifiesta una persona deshidratada en un malestar generalizado y dolores en el cuerpo, se producen "chuchos", fiebre, calambres, decaimiento, los que se van dando en distintos grado de intensidad. Dijo que ante la primera sospecha de haber sufrido un golpe de calor se debe consultar al profesional más cercano a su domicilio para comenzar el proceso de rehidratación de inmediato y no llegar a la internación.
A saber
La deshidratación, más comúnmente conocida como golpe de calor, afecta especialmente a las personas mayores de 70 años. Es por eso que se recomienda que realicen una adecuada ingesta de líquidos, esto es, en promedio, dos litros diarios en todo concepto (agua, jugos, gaseosas, te).Los primeros síntomas de una deshidratación es la caída de la actividad física o hipoactividad: la persona no quiere comer, no se levanta de la cama y duerme más de lo habitual.
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