Advierten sobre las deficiencias de controles municipales en boliches de Posadas

El edil Gabriel Nielsen sostuvo que los controles municipales a los boliches se centran casi exclusivamente en los requisitos bromatológicos, pero habría que “controlar la cantidad de salidas de emergencias”, el estado de los matafuegos, y sobre todo, que el boliche esté habilitado para la cantidad de personas asistentes.
“Quiero pensar que estamos bien, que la municipalidad está controlando”, manifestó el concejal opositor Gabriel Nielsen, respecto de la situación de los boliches en Posadas, consultado por M4. Con el trágico incendio de la discoteca Kiss en Santa María, una ciudad de Río Grande do Sul (Brasil), el edil se refirió a la situación de los controles en Posadas. Si bien destacó que algunos locales, como Power, cumplen con los requisitos, la municipalidad centra sus controles en la parte gastronómica y no en las habilitaciones, los elementos de seguridad y la cantidad de asistentes a los boliches.

“Como concejales de la oposición en 2010 –recordó Nielsen-, estando Perla Gottschalk de presidente del concejo, nos invitó a que visitemos los locales bailables y nos encontramos con la grata sorpresa que en uno de los megaboliches, sobre la avenida Corrientes, Power, estaba cumpliendo (con todos los requisitos). Nos atendió acompañado de su jefe de seguridad, nos explicaron punto por punto, pista por pista, las salidas de emergencia. Los pasillos tienen cámaras de seguridad y se está monitoreando lo que sucede”, reveló.

Sin embargo, Nielsen se mostró más bien crítico sobre los controles que se realizan en la noche de Posadas. “Puede haber un déficit del control, la municipalidad apunta mucho al control bromatológico, si existe la fumigación y el agua potable (en los locales) Pero habría que ver si están haciendo los controles sobre las salidas de emergencias y la cantidad (y funcionamiento óptimo) de matafuegos”, comentó Nielsen.

El edil explicó que los matafuegos deben ser renovados anualmente, porque cuando están vencidos no pueden cumplir con su función en una emergencia. “Cada 10 metros cuadrados tiene que haber un matafuego y (los inspectores municipales) tienen que controlar el tema de la salidas, que haya una ventilación correcta y sobre todo, la capacidad de personas que entran en los boliches”, advirtió el concejal.

“Yo creo que hay una deficiencia en esto y ante una emergencia se producen amontonamientos de gente”, alertó.

Por otra parte, Nielsen también cuestionó el criterio utilizado por los inspectores de tránsito para combatir el consumo de alcohol cuando se conduce. “Me llama mucho la atención que hay muchos controles de alcoholemia en las avenidas”, pero no lo hacen “afuera, en la puerta del boliche”, para prevenir que las personas conduzcan bajo los efectos de algún tipo de intoxicación.

De acuerdo con Nielsen, al hacer los controles en la calle, no se puede prevenir el problema que se busca resolver. “Entonces estamos persiguiendo (al infractor) para (resolver) un problema o (estamos detectando) un problema para hacer la diferencia”, lanzó Nielsen, quien no quiso poner en tela de juicio a todos los inspectores, pero mucho incurrirían en el soborno.

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