Advierten que en campo alquilado cualquier cultivo dará pérdida este año

El 60% de la superficie se siembra bajo esta modalidad. Según un estudio privado, si se considera el alquiler, la comercialización, los insumos, las labores, el seguro y los impuestos, la ecuación da negativa

Cuando el tema de la competitividad se instaló fuerte entre los sectores productivos que advierten la fuerte escalada de los costos en un escenario de ventas estancadas o en baja, un informe privado asegura que esa situación está llevando a que con rindes históricos, sembrar en campo alquilado dará esta campaña una pérdida segura más allá del cultivo que se elija.

El dato es aún más inquietante si se tiene en cuenta que actualmente más del 60 por ciento de la superficie sembrada se hace bajo esa modalidad. Es decir, que apenas el 40% de la tierra es sembrada por su propio dueño, lo que permite ampliar la brecha de rentabilidad al descontar el precio del alquiler.

El trabajo, realizado por el ex presidente de Cartez, Néstor Roulet, aclaró que para obtener el margen bruto para cada uno de los cultivos, al ingreso bruto por hectárea se le restó el alquiler, la comercialización -con flete incluido-, los insumos, las labores, el seguro y los impuestos. El resultado fue siempre negativo.

Realizada la ecuación, en el caso del cultivo de trigo, la pérdida de dólares por hectárea alcanzaría los 105,47, mientras que en cebada llegaría a los 93,97. En soja, el resultado negativo sería de 52,23 dólares; en maíz, 160,26 y en sorgo, 218,87.

Incluso, advierte Roulet en el trabajo, se tomaron precios estimados por encima de lo que anticipan los futuros de Chicago y rindes que se ubican algo por arriba de los cálculos de la Bolsa de Cereales de Rosario. En este sentido, la entidad santafesina calcula que en trigo, el promedio es de 2,89 toneladas por hectárea y para el análisis se calcularon 3 toneladas. Por su parte, para soja la Bolsa considera que habrá una cosecha promedio de 2,5 toneladas y la ecuación estableció 3 toneladas. Por último, en maíz, las cifras fueron de 7,2 y 8 toneladas respectivamente.

Sobre la posibilidad de avanzar en una baja de los costos, Roulet estimó que esa “es otra variable muy difícil de modificar, ya que si bajamos los costos de implantación y protección del cultivo, con seguridad tendrá incidencia negativa en el rendimiento unitario por hectárea, lo que ocasionaría menores ingresos y por lo tanto el mismo efecto final. La otra posibilidad sería pagar menos por el alquiler, pero al analizar esta posibilidad, nos encontramos que por la alta presión impositiva, la renta final que tiene el dueño del campo es muy baja y por lo tanto difícil de modificarla”, afirmó en el estudio.

Sobre el último aspecto, el informe remarcó que la rentabilidad del propietario que alquila el campo sería de alrededor del 1 por ciento teniendo en cuenta que una hectárea cotiza -en una buena zona- en 12 mil dólares y el margen sería de 120 dólares.

Por último aseguró que “si observamos los rindes de indiferencia, es decir los que debería rendir la hectárea para recuperar los costos, son sustancialmente superiores a los promedios estimados por la Bolsa de Rosario para la actual campaña”, concluyó.

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