Advierten que avanza el uso de drogas y es difícil conseguir dónde recuperarse

Advierten que avanza el uso de drogas y es difícil conseguir dónde recuperarse

Funcionarios y especialistas en adicciones señalaron que creció la cantidad de consultas o pedidos de ayuda para acceder a un tratamiento, pero faltan lugares de derivación. Hay jóvenes que deben ir hasta Mar del Plata para internarse. La problemática ya llegó a los pueblos de la zona.

 

Es un flagelo que se paga tan caro, que el dinero pasa a un segundo plano. Las adicciones pueden hipotecar la salud, los afectos y hasta la propia vida. Y en la región, el avance de la droga ya dejó de ser una preocupación para convertirse en una ardua batalla diaria.

Tal es así, que las dependencias con sede en las ciudades del noroeste para la atención de las adicciones no dan abasto para cubrir la demanda. Y son contados los centros de internación con cupo para recibir pacientes en lugares cercanos. Por eso, hay chicos que desde Junín deben ser enviados hasta a Mar del Plata para poder ingresar en un tratamiento.

Distintas fuentes consultadas por Democracia señalaron que en los pueblos de la zona también se sufre el drama de las adicciones. Una realidad distinta a la de hace dos años (ver aparte).

Para pocos

En Junín funciona el Centro Preventivo Asistencial (CPA), un organismo municipal dedicado a la atención de las patologías adictivas, en el que se brinda un servicio de atención ambulatoria tanto para los adictos como sus familiares.

Quienes llegan al CPA lo hacen, en ocasiones, por voluntad propia, y en otras por derivación de un centro de salud o judicial.

Un conflicto familiar o vecinal también puede ser un fusible para que una persona se inicie en el camino de la recuperación. 

El director de Asistencia a la Víctima de la Municipalidad de Junín, Andrés Rosa, quien absorve varios de estos casos, manifestó que "es constante el pedido de ayuda de las familias".

Rosa dijo que una gran complicación que enfrentan es la falta de centros de internación para los casos más severos. "Hay pocos lugares de la Provincia y no son fáciles de gestionar por una cuestión de cupo. No deja de ser todo un tema para el adicto y la familia que acude", señaló.

"La experiencia en esta materia nos indica que el que no tiene la posibilidad de contar con obra social o prepaga está más que complicado", afirmó. Es así que hay personas que desde Junín deben ser derivadas hasta Mar del Plata para recuperarse. 

"Nosotros últimamente conseguimos lugar en Mar del Plata", contó.

Brindar asistencia a un adicto con un consumo problemático tampoco es una tarea fácil y requiere de la participación de varios actores. "Hemos tenido internaciones compulsivas dictadas por la jueza de familia. En un primer momento ponía en cabeza del CPA el traslado. Pero con alguien que va obligado es problemático porque hay que contar con uno o dos efectivos policiales. El CPA no está en condiciones de trasladar por una cuestión de movilidad. Se fue trabajando con el Hospital (Interzonal de Junín) y logramos establecer un protocolo", dijo Rosa.

"Después de reuniones y gestiones, los casos compulsivos los internamos en el hospital y, con el combustible de la Municipalidad, se armaba un combo para trasladar a Mar del Plata", explicó, pero agregó: "en estos casos, es hablar de familias sin recursos y alejar al chico del contacto familiar". Un factor que juega en contra del tratamiento.

"No hay lugares en la Provincia, lo poco que hay, se encarga, no es sencillo. Es un déficit más que importante de la Provincia en este aspecto", manifestó Rosa, quien señaló que "el sentimiento de no encontrar una solución" es todavía más difícil cuando "es el propio chico el que está dispuesto a recuperarse". 

El funcionario sostuvo además que "sin recursos ni una familia de sostén" en el proceso de recuperación, las posibilidades de recuperarse se acotan cada vez más.

Otra es la suerte de quienes sí cuentan con las posibilidades económicas. En esos casos, en las instituciones privadas hay una chance. "Pero estamos hablando de tratamientos que tienen un costo de 15 mil  o 18 mil pesos por mes", señaló Rosa.

"Si hablamos de esta cuestión de que no hay que criminalizar al adicto, en paralelo necesitás tener infraestructura cuando hay una cuestión de salud pública", indicó Rosa, en referencia a la política de drogas de los gobiernos nacional y provincial. 

"Muchas veces hay que internarlos en el hospital y no se puede. Con lo que significa poner policía a menores en pediatría. Tenemos mucha voluntad pero no hay condiciones para decir que se está trabajando en materia de adicción".

El funcionario reconoció el papel que juegan las iglesias evangélicas. "Hacen un trabajo de territorio importante y son de gran ayuda", dijo, aunque añadió: "cuando hay que internarlo ahí empieza otro drama que no debería ser. A la familia no se le termina diciendo todo, pero es complejo. El municipio tiene que poner todo por un tema de compromiso y voluntad", señaló.

Cuestión de política

"Es un fracaso la política de lucha conta la droga. Hay que descriminalizar y poner a las fuerzas de seguridad a perseguir el narcotráfico.  A pesar de que hay una sentencia de la Corte Suprema, se sigue deteniendo. Abarrotás los juzgados de estas causas que después no tienen sustento, salen porque ya está este fallo y mientras tanto no se modifica la cuestión", dijo Rosa.

En Lincoln 

El avance de la droga tiene su correlato también en Lincoln. Allí también funciona un servicio local, Emerger, donde tiene sede el Centro Provincial de Atención (CPA), dependiente del gobierno bonaerense. 

El psicólogo Leonardo Santarelli, director del CPA Lincoln explicó que trabajan en dos grandes áreas: un programa preventivo y uno asistencial.

"El primero consiste en promover el  proceso de construcción participativa, proyectos comnunitarios, trabajar con redes interdisciplinarias y potencialidades que se pueden lograr desde lo educativo, social, judicial y la salud", dijo a Democracia.

En tanto, el asistencial, implica "lograr la mayor cobertura con el abordaje interdisciplinario". La primera etapa consiste en una entrevista de orientación con personas con problemas de consumo, en las que se define una modalidad de trabajo: el tratamiento ambulatorio individual en consultorios externos o el grupal.

"En este último caso lo dividimos en dos grupos. El de inicio o admisión, que trabajan pautas de control y programación de rutinas diarias. Después de que avanzan, pasados los seis meses, pasan al segundo: grupos que trabajan el sujeto y sus vínculos", explicó Santarelli.

Y los más avanzados continúan con un grupo de seguimiento, con frecuencia distinta, de 15 a 20 días. Cada uno tiene cuenta con sus reuniones –separadas– de orientación familiar.

Pero quienes sufren un alto grado de compulsión, en Lincoln, tampoco cuentan con un centro de internación y deben ser derivados, muchas veces al Conurbano bonaerense. 

"La misma compulsión o necesidad de consumir hace que requiera otro tipo de dispositivo mas intenso y ahí se requiere la internación. La etapa de desintoxicación que la hacemos en el hospital. Se deriva a la guardia y en algunos casos se interna en lo que se llama cuidados generales. Un procedimiento de 24 a 48 horas y luego se deriva a las comunidades terapéuticas", afirmó.

Además, agregó, que siguiendo lo establecido por la Ley de Salud Mental, recurren a centros de internación de régimen abierto a mayores de 18 años y con su consentimiento. 

"Se busca lo más cercano a la familia. Puede ser en Junín, Mercedes, Moreno o Luján, donde se haga un lugar primero", dijo el psicólogo, quien detalló que en Junín remiten a los pacientes a la Asociación Civil Sedien.

El flagelo de la droga alcanza a todos los sectores sociales, sexos y edades. "En nuestro centro tenemos gente que nunca imaginábamos que iba a ir a un lugar público y, sin embargo, nos parece interesante que puedan formar parte de un tratamiento grupal con otras personas que los está uniendo una problemática", dijo Santarelli. 

Con respecto a las causas, afirmó que "son múltiples" y que "generalmente van desde los problemas familiares a otros que tienen que ver en los jóvenes con la identificación en los grupos, la curiosidad, la necesidad de experimentar y formar parte", indicó.

Sobre las drogas más usadas, Santarelli dijo que son el alcohol, marihuana y cocaína. El orden coincide con el que brindó Andrés Rosa, quien además agregó que en Junín hay varios casos de abuso de alcohol mezclado con psicofármacos.

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