Advierten que 30% del arbolado público debe renovarse

Advierten que 30% del arbolado público debe renovarse
En los dos últimos años ya se implantaron 500 mil nuevos ejemplares. En total, en la provincia hay 4 millones de forestales entre la ciudad y el campo.

Mendoza, con escasas lluvias y tierras áridas, tiene hoy más de 4 millones de árboles en las zonas urbanas, a los que hay que sumar las 2.400.000 de hectáreas de bosques nativos. Sin embargo, un dato relevante es que un porcentaje importante de los árboles que están en los espacios públicos está envejecido y seco.

“El 30 por ciento del arbolado público tiene necesidad de renovarse”, afirmó el secretario técnico de la Dirección de Recursos Naturales, Rodolfo Aberastain.

Por este motivo, desde la Secretaría de Ambiente se puso en práctica el Plan Provincial de Forestación y en los dos últimos años se sumaron 500.000 ejemplares. De esta cifra, 300.000 se destinaron a cortinas forestales cuyo principal objetivo es proteger los cultivos de los vientos, el sol y las heladas.

“Aunque el bosque productivo está más vinculado a lo económico nos hemos sumado a promocionar ése bosque ayudando a sembrar cortinas de álamos alrededor de los cultivos”, explicó Aberestain.

El Plan Provincial de Forestación -que el gobernador Francisco Pérez lanzó hace dos años- tiene como objetivo plantar un millón de árboles en la provincia. “Lograr incorporar la mitad de los forestales previstos por el Plan nos incentiva a seguir trabajando para aumentar el bosque de Mendoza que tanto beneficios ambientales nos brinda”, afirmó el secretario de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Marcos Zandomeni.

Por su parte, Aberastain recordó que el plan está destinado a instituciones y organizaciones, como escuelas, clubes y uniones vecinales; no a particulares. Y que cuando un ciudadano ve en malas condiciones un árbol, en primer lugar debe recurrir al municipio y en un segundo momento interviene la Dirección de Recursos Naturales y determina si el ejemplar debe ser podado o erradicado.

Bosques mendocinos

En Mendoza hay tres tipos de bosques: el urbano ubicado en las zonas pobladas, rutas, acequias y canales de riego; el productivo que es el que protege los cultivos; y el bosque nativo.

Según los datos de la Secretaría de Ambiente, en nuestra provincia el bosque urbano cuenta con un total de 1.400.000 árboles y el productivo tiene 2.000.000 de ejemplares. Más los 500 mil forestales nuevos, da un total de 4 millones de árboles.

Las especies que se plantan en el bosque urbano son fresno, acer, morera, arabia, acacias visco, algarrobo y aguaribay y en los parques y lugares públicos se le da prioridad a los pinos, cipreses, tujas, palmeras, braquiquitos y plátanos.

Todas estas especies fueron elegidas porque cumplen con los servicios ambientales esperados para cada zona y porque se adaptan muy bien al oasis mendocino.

Los más descuidados

En la provincia los bosques nativos fueron postergados por años, hasta que en 2009 se reglamentó la ley que los protege. “La reglamentación de la Ley de Bosques Nativos nos dio la posibilidad de acceder a más fondos y empezar una tarea activa sobre los mismos”, dijo el coordinador forestal de la Dirección de Recursos Naturales Renovables, Mariano Bourguet.

Este tipo de bosque ayuda a la conservación de la biodiversidad, el suelo y la calidad del agua, ya que funciona como regulador hídrico y controla la desertificación.

En nuestra provincia hay 2.400.000 hectáreas cubiertas por bosques nativos. El último relevamiento data de 2009, cuando se cuantificaron y categorizaron los bosques provinciales.

“Los principales bosques nativos están en el tercio Este de la provincia, en los departamentos de La Paz, Santa Rosa y General Alvear”, explicó Bourguet.

La especie predominante es el algarrobo, pero hay otras en menor cantidad como el chañar, el molle, el quebracho blanco, el maitén y el caldén. Hay distintos tipos de bosques: está el más abierto como es el caso del Telteca en Lavalle, donde los médanos protegen a los ejemplares; otro tipo es el galería, más cerrado como el del delta del río Tunuyán en la Paz; está el bosque abierto como el de Ñancuñán que está mezclado con jarilla; y por último el bosque agredido como el de General Alvear. Este bosque del Sur provincial ha sido muy lastimado por los incendios.

A partir de la implementación de la ley los particulares tienen la posibilidad que presentar un plan de manejo de los bosques para acceder a los fondos. En general los propietarios proponen hacer picadas transitables contrafuego con o sin alambrado, son las huellas que se hacen con topadoras y permiten a los bomberos entrar al lugar en caso de incendio.

“El dinero se da en forma de aportes reintegrables a los particulares para que puedan conservar el bosque, actualmente hay 163 planes que trabajan en la conservación de 900.000 hectáreas”, comentó Bourguet.

Una vez que se atribuye el plan, el paso siguiente desde Recursos Naturales son las inspecciones para constatar que el dinero está siendo bien utilizado. Si se descubre una infracción las sanciones van desde un apercibimiento hasta la suspensión del plan o tareas de restauración del bosque, es decir, plantar los árboles en el lugar donde se hizo la tala o donde la autoridad disponga.

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