Advierten que los abortos clandestinos crecieron al menos un 10% en Santiago

También se conoció que muchas mujeres que fueron sometidas a esta práctica acuden a consultas con psicólogos porque sufren angustia, depresión o somatización.
Profesionales vinculados al área de Maternidad del Hospital Regional y del Ministerio de Salud de la provincia, revelaron que en los últimos tiempos, la práctica de abortos clandestinos creció al menos en un 10% en todo el territorio de Santiago del Estero, y adjudicaron este fenómeno a la falta de educación y al cada vez más temprano inicio en la sexualidad.

Al mismo tiempo, indicaron que son cada vez más frecuentes los casos de mujeres jóvenes que acuden al psicólogo, por los daños colaterales que ocasiona este tipo de prácticas. “Se trata de chicas que en su adolescencia fueron sometidas a un aborto y sufren angustia, depresión o algún tipo de somatización”.

En el Ministerio de Salud de la provincia, aseguraron que no se cuenta con cifras estadísticas, por lo que sólo se informó que desde el organismo se continúa con las campañas de prevención y concientización sobre este tema.

Mientras tanto, otros profesionales consultados y que prefirieron mantener en reserva su identidad, indicaron que si bien no se cuenta con cifras concretas sobre el número de casos de abortos clandestinos que se atienden en la provincia, la presencia de mujeres, “especialmente jóvenes” que llegan con problemas por haber sido sometidas a este tipo de prácticas, es constante, y arriesgaron que hubo un crecimiento que ronda el 10% respecto del año anterior.

“No hay ningún método que haga que una mujer que no desee tener un hijo no termine haciéndose un aborto, porque la realidad es que si bien todo lo que signifique la enseñanza de la anticoncepción ha mejorado en el último tiempo, todavía la información sigue siendo escasa y muchas veces inaccesible a pesar de que todas las Upas y hospitales se enseñe y se entregue medicamentos gratis”, analizó uno de los profesionales consultados.

Al mismo tiempo, aseguró que “Santiago se sigue manteniendo en la media de todo el país, donde el índice de abortos es alto”.

“Para prevenir que una mujer no se produzca un aborto, primero hay que prevenir un embarazo no deseado, lo que significa que hay que brindarle mayor información, sobre todo a las mujeres jóvenes y enseñarles que una relación sexual sin protección significa embarazo”, consideró.

Fuentes del servicio de maternidad del Hospital Regional en tanto, consideraron que siempre va a ser inexacto o habrá un subregistro de los casos “porque en el hospital recibimos a aquellas chicas a las que se les realizó mal un aborto, y viene con graves consecuencias”.

“Una de las primeras consecuencias negativas para las mujeres es la muerte, porque muchas veces llegan con infecciones severas, especialmente desde el interior, donde pasan días sin ir a un médico y cuando llegan aquí ya no hay mucho por hacer. Otras se salvan, pero quedan con alguna secuela”, indicó la fuente.

Dentro de este panorama, uno de los efectos secundarios que comenzó a advertirse en los últimos tiempos con cierta asiduidad, fue el trastorno psicológico que comienzan a experimentar aquellas mujeres que en su juventud fueron sometidas a un aborto.

“En estos tiempos, lo que se ha notado es un incremento en los casos de mujeres que presentan trastornos psicológicos, y en la consulta salta que cuando eran jóvenes o adolescentes, fueron sometidas a un aborto. Dicen que aseguran sentir llantos o quejidos de chicos, producto de la angustia, la depresión o la somatización que comienzan a experimentar años después de haber sido sometidas a un aborto”, reveló una de las profesionales médicas consultadas.

Finalmente, coincidieron los consultados que las consecuencias de un aborto van desde problemas psicológicos en el futuro, hasta lesiones en el útero, e infecciones generalizadas que pueden llevar a la muerte. l

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