Un adolescente murió por una bala policial

Un adolescente murió por una bala policial

Fernando Pellico fue abatido en Los Cortaderos por evadir un control policial. Desde la fuerza dicen que hubo un tiroteo.

La cita fue en “la canchita” de Los Cortaderos. Ahí, donde está el mural que repudia de manera simbólica la represión policial y las detenciones arbitrarias. Donde ayer iban a hacer la radio abierta. Ahí, donde se reúnen cada jueves a pensarse en colectivo.

El sol pegaba fuerte, y levantaba un poquito la temperatura de un sábado típico de invierno. Un sábado soleado, pero gris. Formando un círculo, unas 50 personas –entre niños, jóvenes y adultos– se preguntan cómo hacer para que la cosa cambie. Son del barrio, amigos y familiares de Fernando “Weré” Pellico, el joven de 18 años que murió en la madrugada, atravesado por una bala policial.

Los une el dolor por la muerte del chico y la bronca. Y la impotencia. Y el cansancio. También los une la necesidad de justicia y el pedido para que Maximiliano Peralta (21) recupere la libertad.

La peor noche. Weré y Maxi son primos. Estaban en la madrugada de ayer tomando unas cervezas y fernet con un grupo de amigos en la casa del abuelo, al fondo de Los Cortaderos, atrás de la Universidad Siglo 21. Cerca de las 2.30, salieron en la moto a comprar otra gaseosa y a la vuelta se toparon con un control policial, según pudieron reconstruir sus familiares con testimonios de gente que vio o escuchó algo.

“Los quisieron parar, y por miedo ellos siguieron. Porque siempre los para la Policía y los detiene. Entonces intentaron escapar”, explicó Jonhatan Peralta, hermano de Maximiliano y primo de Fernando. En el intento, fueron perseguidos por los uniformados que, en un momento, abrieron fuego en contra de los chicos, que ya estaban llegando a la casa del abuelo.

“Ellos (por la Policía) dicen que hubo un tiroteo, pero los chicos no tenían armas, sólo la gaseosa que habían ido a comprar”, afirmó Jonhatan. Otro joven apuntó que en la huida “se les trabó la moto en una zanja”, y cuando se bajaron para sacarla, fueron alcanzados por las balas. “A Weré le dieron en la nuca y a Maxi en la pierna izquierda”, detalló Jonhatan.

Malherido, Weré caminó unos metros en el terreno de su abuelo. Con el último hilo de vida, le pidió a sus amigos que no lo dejaran morir, que lo ayudaran. Pero su respiración se agotó en ese instante. Maximiliano, en cambio, fue llevado al Hospital de Urgencias y de ahí derivado a la Jefatura de Policía, en donde hasta anoche permanecía detenido e incomunicado. Es el único testigo.

“Mi abuelo escuchó el griterío y salió, y echó a los policías que querían entrar en su campo”, añadió Jonhatan, y siguió: “Creemos que querían ‘plantar’ un arma para justificar su versión del tiroteo que no fue”.

Unas horas más tarde, gente del barrio y de diversas organizaciones sociales –como el Colectivo de Jóvenes, el Serviproh y Encuentro de Organizaciones– acordaban en “la canchita” cómo unificar las fuerzas para pedir justicia por Weré y la libertad de Maxi. Mañana, a las 16.30, se manifestarán en la intersección de avenida La Voz del Interior y bulevar Los Alemanes para pedir también que se acaben los casos de gatillo fácil y las detenciones arbitrarias, y que se depure la seccional 14.

Ayer por la tarde, la familia Pellico esperaba que le dieran el cuerpo de Fernando para velarlo.

Versión policial. “Un móvil intentó controlar a una moto con dos sujetos que circulaba por una zona crítica de la ciudad, al fondo de Los Boulevares, por calle Spilimbergo, y cuando la quisieron parar se dio a la fuga y empezó a disparar”, dijo ayer el comisario general Claudio Vignetta, titular de la Dirección de Seguridad Capital Norte.

Según relató, la moto se perdió en la oscuridad, y los uniformados se abocaron a su búsqueda. “Hubo un intercambio de disparos en el que resultó muerto un joven de 18 y herido otro de 21”, agregó Vignetta.

Consultado sobre si se encontró alguna pista de que los jóvenes hayan estado armados y hayan disparado contra los policías, Vignetta reconoció que el único elemento en ese sentido es la declaración de uno de los agentes: “Es la versión que dio uno de los policías que intervino, pero no se secuestró ningún arma ni hay rastros en el móvil policial de que haya sido baleado”, admitió el comisario general.

Ambos policías, cuyos nombres no fueron difundidos por la fuerza, quedaron a disposición de la Fiscalía del Distrito 4 Turno 6, que tiene a su cargo la investigación del caso. “Están a disposición de la justicia, y por el momento están en libertad”, aseveró Vignetta, y confirmó también que Maximiliano Peralta había sido llevado a Jefatura luego de pasar por el Urgencias.

 

Grupo

Pensar el futuro. Organizaciones sociales se acercaron ayer hasta Los Cortaderos para dar contención a familiares y amigos

 

Jonhatan Peralta

Familiar de Maximiliano y Fernando

"Los quisieron parar, y ellos por miedo siguieron. Porque siempre los para la Policía y los detiene. Por eso intentaron escapar de los policías".

 Más simbólico que nunca

Hace dos meses Día a Día visitó “la canchita” de Los Cortaderos (atrás de barrio Los Boulevares) porque un grupo de jóvenes había pintado un mural para graficar la represión policial que sufren los chicos de esa zona, víctimas de los estigmas que los convierten en blanco de la persecución y las detenciones arbitrarias

Agustina Miclis y Belén Ardiles son dos psicólogas que llevan adelante un proyecto “para ampliar las capacidades expresivas” de los chicos.

Además del mural, que coordinó el artista plástico Freddy Barboza, hacen muchas otras actividades. “Weré” participaba del grupo y también pintó el mural. 

Ayer, el grupo iba a hacer su primera radio abierta desde “la canchita”. Pero el asesinato del muchacho los conmocionó y enlutó la jornada.

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