La menor terminó admitiendo la falacia y dijo que inventó todo porque su progenitor le impedía salir a bailar.
Sin embargo, en el curso de la investigación, poco a poco la versión de la niña comenzó a desmoronarse. No pudo sostener el frágil armado de sus mentiras y terminó por quebrarse y admitir que todo había sido inventado en una suerte de venganza porque su padre no la dejaba salir.
Al respecto, el abogado defensor del hombre -cuya identidad como la de su hija se mantienen bajo estricta reserva-, Ariel Salavarría, explicó en diálogo con El Esquiú.com que su defendido salió en libertad porque se cayeron todos los elementos de prueba a través de los resultados de las investigaciones realizadas y, principalmente, por el propio arrepentimiento de la menor, que asegura haber fabulado toda la acusación.
La fiesta
La increíble historia comenzó a tejerse el domingo 30 de junio último, durante un asado familiar que se realizó en la casa, donde había algunos parientes. Allí, la niña, que había discutido con su padre y se encontraba acongojada, entabló diálogo con una tía, a la que le contó que había sido víctima de reiterados abusos sexuales por parte de su progenitor.
Según la versión de la niña, su padre la sometía desde que tenía 9 años, que le hacía escenas de celos y que no le dejaba tener amigos. Además, añadió otro elemento temerario al afirmar que ella había visto cómo besaba en la boca a su hermana más pequeña y que esa misma actitud había tenido con ella poco antes de que comenzaran los abusos.
Horrorizada, la mujer le transmitió lo que había escuchado de la niña a la madre de ésta, y el festejo familiar terminó en una violenta y dramática pelea al revelarse tamaña acusación.
La madre de la niña radicó de inmediato una denuncia penal y el caso fue puesto en conocimiento de la fiscal, Virginia Duarte Acosta, que rápidamente inició la investigación, y entre las primeras medidas, ordenó que se privara de la libertad al hombre de 43 años.
El caso tuvo trascendencia mediática pocos días después de la detención ante la gravedad de la acusación a la que fue expuesto el padre de la adolescente, y generó conmoción en Recreo.
Uno de los hechos que llamó la atención fue la seguridad con la que la niña daba cuenta de los abusos que había sufrido y que convencieron no sólo a sus familiares sino también a los funcionarios judiciales. Tanto que la investigación avanzó al punto de que luego de ser indagado el sospechoso -oportunidad en la que negó las acusaciones- se le confirmó la detención.
Según el abogado Salavarría, uno de los elementos que jugaron a favor de la mentira fue que la menor había realizado poco antes una suerte de investigación sobre abuso infantil en el marco de una tarea escolar. Esto le habría dado elementos para armar la historia con cierto tinte de falsa veracidad.
Las pruebas
Sin embargo, el pasado viernes, la niña fue entrevistada por una psicóloga del Cuerpo Interdisciplinario Forense (CIF) del Poder Judicial en la Capital, mediante una cámara Gesell. Allí habría comenzado a desbaratarse toda la mentira. Asimismo, en el informe psicológico, los profesionales señalaron que no detectaban secuelas traumáticas que acreditaran la existencia de los abusos que estaban narrados en la acusación. Y en forma coincidente concluyeron los exámenes físicos que se le practicaron a la menor.
Ante todos estos elementos de prueba, la fiscal Duarte Acosta decidió llamar nuevamente a la menor y confrontarla con los elementos científicos que echaron por tierra sus dichos. Finalmente terminó quebrándose y confesando que había mentido y cuáles habían sido los motivos para tamaña acusación. De inmediato, se ordenó la libertad del hasta entonces acusado. Y se comenzó con la tramitación para el sobreseimiento total y definitivo.
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