Abogado, periodista, escritor y docente, el hombre que fue protagonista del desarrollo cultural de Roca y de la región murió ayer a los 82 años. Su obra, un legado que perdurará por generaciones.
A partir de esos rasgos puede dimensionarse la figura de Tilo Rajneri, que ayer dijo adiós, dejando un enorme legado de obras y proyectos para impulsar el progreso de la región.
Miembro del Directorio de Editorial Río Negro SA, empresa editora de este diario, cuya dirección ejerció entre 1958 y agosto de 1960, Norberto Mario Rajneri fue abogado, periodista, docente y escritor, además de contar con una vasta trayectoria en el ámbito político y ser el artífice de emprendimientos que ubicaron a Roca como punto destacado en el mapa cultural del país (ver aparte).
Había nacido un 30 de noviembre de 1930 en Roca. Fue el menor de los hijos del fundador de este diario, don Fernando Emilio Rajneri, y de doña Blanca Maritana Netto.
Después de cursar sus estudios primarios en la Escuela Nº 42, el secundario lo tuvo como alumno en el Instituto Incorporado del Alto Valle, luego Colegio Nacional. Era un adolescente cuando comenzó su actividad política y de militancia integrando y participando activamente en la comisión que logró en 1947 la oficialización de aquel primer secundario de la ciudad y de la zona oeste de la Norpatagonia.
En la Facultad de Derecho de la ciudad de La Plata, donde cursó sus estudios de Abogacía, también fue un militante destacado en los organismos estudiantiles. Al punto de alcanzar la presidencia de la Federación Universitaria Argentina (FUA), que ya congregaba a 140.000 estudiantes, en 1956. Con otros aires en la política nacional, muchos de los principios reformistas pudieron ser ahora aplicados, instalándose una universidad de excelencia, que duraría hasta la dictadura en 1966.
Por estas actividades estudiantiles opositoras al gobierno peronista estuvo nueve veces detenido y fue expulsado en dos oportunidades de la Universidad, en 1953 y 1954, siendo reincorporado a fines de 1955. El reconocimiento de esa lucha quedó plasmado en octubre de 1957, cuando el rector de la UNLP le dio su título de abogado diciéndole que era "un honor" entregarle su certificado de graduación.
Ya radicado en Roca desarrolló su vocación docente como profesor en los secundarios Nacional y Comercial Anexo. Y en el Instituto de Servicio Social que dependía de la Universidad del Comahue tuvo a su cargo la cátedra de Derecho Social.
Fue propulsor y uno de los organizadores del Sindicato Obrero de la Fruta, habiendo trabajado como obrero en las temporadas de cosecha entre 1948 y 1954 y luego, ya diplomado, como asesor legal.
En lo político fue cofundador de la Unión Cívica Radical de Río Negro, y luego formó parte de la Unión Cívica Radical del Pueblo, la UCRP, partido en el que ocupó diversos cargos, como convencional y candidato a diputado en 1962 entre otros. En octubre de 1963 fue designado ministro de Asuntos Sociales de Río Negro.
En lo empresarial fue director propietario de "Patagón Publicidad" (1960-1982), una de las más importantes agencias de la especialidad de la región.
Ejerció el periodismo por vocación, y prefirió esta alternativa (junto a la docencia) al ejercicio de la abogacía.
Como director del entonces semanario "Río Negro", fundado por su padre en 1912, en los últimos meses de 1957 bregó por el objetivo de transformarlo en diario, desafío casi quijotesco que se concretó desde el 9 de febrero de 1958.
Las desapariciones físicas de su activa hija Mónica, en noviembre del 2008, y luego de su exesposa, la escritora y titiritera Carmen Loguercio, fueron golpes fuertes en su vida.
Pese a su salud deteriorada en los últimos años, Tilo mantuvo inalterable la pasión por el desarrollo artístico desde su casa. Su lugar en la Fundación Cultural Patagonia lo ocupó su hijo, Norberto Mario, accionista y actual vicepresidente del Directorio de "Río Negro".
En los últimos días, Tilo permaneció internado en un centro privado, donde ayer falleció.
Sus restos serán velados hoy, entre las 14 y las 18, e inhumados en el Cementerio Parque Las Fuentes, de Roca.
Comentá la nota