Reasignaciones. Deberá hacerlas el jefe de Gabinete si el Senado, como se prevé, vota el proyecto sin cambios.
Con cambios de último momento impulsados por la oposición, que en su mayoría benefician a las provincias, la semana pasada Diputados aprobó el Presupuesto 2017 con un gasto de $ 2,3 billones (24,2% del PBI) y un déficit de casi 7% del PBI (incluyendo los intereses de la deuda) que se cubrirá con un fuerte endeudamiento.
Básicamente, al proyecto original del Ejecutivo se le agregaron gastos “adicionales” por $ 82.445 millones, de acuerdo a los cálculos de la ACM Consultora, que deberán compensarse con la reducción de otras partidas, decisión que queda en manos del jefe de Gabinete.
Esos cambios representan el 3,5% de un gasto total previsto de $ 2.363.620 millones. Incluyen, entre otros, $ 56.016 millones para obras plurianuales, $ 4.500 millones para obras hídricas y de saneamiento, $ 4.500 millones para agroindustria, $ 1.029 millones para universidades, $ 1.300 millones para Ciencia y Técnica y $ 8.000 millones de una partida presupuestaria de la ANSeS para financiar cajas previsionales provinciales. También se dispuso un aporte adicional de $ 5.000 al Fondo Federal Solidario, con expresa prohibición de utilizar el mismo para atender gastos corrientes, según los números de ASAP (Asociación Argentina de Presupuesto).
A su vez, se aprobó limitar los “superpoderes” con la facultad de hacer modificaciones a las partidas de gasto y de aplicaciones financieras por hasta 7,5% del total aprobado en 2017, que se reduce a 5% a partir de 2018. En la versión original, el Gobierno había impulsado un límite decreciente de 10% para el año próximo, 7,5% para 2018 y de 5% a partir de 2019. Además, ACM marca que la oposición incluyó una restricción adicional que limita a 15% por cada finalidad, cuando se trate de incrementos de gastos corrientes en detrimento de los gastos de capital.ACM agrega que “también se introdujeron otros cambios, entre los que se destacan la ampliación del monto de avales del Tesoro (US$ 1.350 millones adicionales; 4,5% más de la previsión original), el aumento del impuesto sobre los viajes al exterior de 5% a 7%, y los atinentes a las relaciones fiscales con las provincias, entre otros”.
Todo esto no altera ni las metas ni los resultados negativos de las cuentas del año próximo. El Presupuesto estima que en 2017 se crecerá un 3,5%, sustentado en un moderado incremento del consumo (+3,5%), mayor inversión (+14,4%) y mejoras en las exportaciones (+7,7%), pero con un déficit comercial de casi U$S 2.000 millones.
La inflación promedio debería oscilar entre el 12 y 17%. Esos índices se alcanzarían por “el compromiso de las autoridades políticas de generar una senda decreciente de déficits fiscales” que debería brindar “los grados de libertad requeridos para implementar un programa de metas de inflación”. No obstante, el déficit fiscal proyectado sin ayuda de BCRA y ANSeS asciende a $ 727.430 millones, equivalente a 6,9 puntos del PBI. El dólar promedio será de $ 17,92, un 19,5% superior a los $ 14.99 de promedio de 2016.
La necesidad de financiamiento del déficit y las amortizaciones de deuda equivalen al 17,8% del PBI, pero como varios vencimientos pueden ser refinanciados de manera automática, quedaría por cubrir con emisiones de deuda casi un billón de pesos, equivalente al 10% del PBI. (en torno de los U$S 50.000 millones). El pago de intereses sumaría $ 246.629 millones, que equivalen al 2,53% del PBI versus 2,36% previsto para este año.
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