Las familias de personas con problemas, frecuentemente deben llamar al Sease para que los jóvenes sean asistidos por el consumo de drogas o alcohol.
En algunos casos se trata de situaciones complicadas en las que el personal debe realizar ciertos esfuerzos antes de lograr el traslado a los hospitales correspondientes.
En este sentido, el titular del servicio, Dr. Juan Carlos Vittar indicó que existen dos tipos de manifestación del consumo de sustancias dañinas. Por un lado están aquellas personas que presentan descompensaciones físicas, donde aparecen las nauseas, vómitos o mareos. Como la persona no está consciente, el traslado es mucho más rápido y sencillo.
En el segundo de los casos, se trata de pacientes “psíquicos” que padecen de una gran excitación mental y, por lo general, la familia o los allegados han llamado previamente a la policía.
La complejidad de estos casos, reside en el hecho de que los asistidos “se ponen agresivos, pelean con todos, no responden a las órdenes habituales de la familia”, según manifiesta el profesional.
“Perdemos más tiempo porque hay que tratarlo de una forma especial; no se lo puede convencer y a nosotros las leyes no nos permiten exigirle”, sostuvo Vittar.
Se trata de una tendencia que, lamentablemente, “va incrementándose” y que se acentúa los fines de semana y los feriados, donde los jóvenes suelen consumir aún más.
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