Adicción sexual, una patología de la que ya se cuentan casos en la provincia de Mendoza

Adicción sexual, una patología de la que ya se cuentan casos en la provincia de Mendoza
No hay centros específicos donde se trate el tema. Los expertos hablan de enfermedad. Cómo detectarla y tratarla. La ex de un adicto cuenta su vivencia.

En la provincia, psicólogos y sexólogos ya comienzan a recibir consultas sobre lo que se denomina adicción sexual, un tema que, según reconocen los especialistas, fue tabú durante muchos años por las características que implica tener una conducta compulsiva que avergüenza no sólo al adicto, sino también a su entorno.

Y ser adicto al sexo es una enfermedad. No se trata de infidelidad, ni de tener relaciones por deporte o padecer una actitud compulsiva hacia la masturbación. Si bien el diagnóstico no se conoce de un día para el otro, cuando se determina que existe un cuadro así, el tratamiento es largo y arduo.

El sexólogo Miguel Palmieri asegura que a los consultorios del Instituto de Sexología y Pareja que preside llegan “varias consultas sobre este tema”, aunque todavía no existe en la provincia un centro público donde se atienda exclusivamente. Según afirman los expertos, es porque todavía esta adicción no llega a ser masiva.

“Llegan estos casos, pero, lo importante es dar en la tecla con el diagnóstico. Hay que diferenciar los trastornos primarios o un desorden en la corteza cerebral o una psicosis de lo que es, realmente, una adicción sexual, que está contemplada como enfermedad y que tiene su tratamiento adecuado”, asegura Palmieri, quien agrega que tal enfermedad “sigue siendo materia de debate” entre los especialistas en todo el mundo por la complejidad en la detección del diagnóstico.

El sexólogo asegura que es un “mito” la idea de que el adicto sexual vive en un mundo lleno de goce, ya que necesita eyacular para aliviar su dolor o su angustia, vive atormentado y con culpa, y se daña, con sus actitudes compulsivas, como también a su entorno íntimo.

En Mendoza, la mayoría de las consultas llega por parte de la mujer pero en relación con sus parejas. De hecho, para el sexólogo porteño Bernardo Stamateas –autor del best seller Emociones tóxicas– nueve de cada diez personas que padecen la enfermedad son varones.

También es la mujer quien lleva el tema a terapia y no al revés. “Al hombre le cuesta mucho reconocerlo, pero hay que avisarles a las

mujeres rescatadoras que no van a cambiar una conducta de infidelidad crónica si no se hace terapia. Con el amor no basta. Esa es una idea del amor romántico que genera muchas frustraciones. Acá hablamos de un desborde bioquímico, más allá de que también puede haber un mapa del amor vulnerado en la psiquis”, dijo Palmieri.

siempre está el mismo patrón. Según explica Carina Stehlik, directora del Plan Provincial de Adicciones, ser adicto al sexo, al juego de azar o a las drogas es exactamente lo mismo, aunque el objeto con que la persona mantiene un vínculo desmedido varía según la historia de cada persona, sus gustos, su cercanía a ciertos elementos y su educación.

Si bien cada adicción tiene diferentes implicancias en la salud, en todos los casos se basa en un mismo patrón de comportamiento, que no es más que una conducta compulsiva que llega a comprometer a quien padece esa dependencia.

“No hay diferencia si hay una adicción por el juego o por el sexo. El patrón adictivo no lo da el objeto sino la subjetividad de cada persona, sus alternativas, sus creencias, sus posibilidades”, explica Stehlik, quien asegura que un tratamiento de este tipo puede llevarlo adelante un psicólogo que aborda cualquier otra adicción. El Plan Provincial de Adicciones no tiene ningún programa puntual para los adictos al sexo, pero su directora afirma que los grupos específicos sólo sirven para “la construcción del reflejo entre pares”.

En esa línea, el director del Hospital Psiquiátrico Carlos Pereyra, Manuel Vilapriño, asegura que no hay conductas compulsivas puras, es decir, a veces el adicto al sexo puede ser adicto al alcohol, al juego o la cocaína al mismo tiempo. “No tiene que ver con una cosa o una acción, es el vínculo que se mantiene con el objeto. La adicción es la instancia donde se daña el funcionamiento normal de la vida

cotidiana, cualquiera sea el tipo de adicción”, añadió el psiquiatra.

Cómo se revierte. Con el diagnóstico certero, un adicto sexual debe recurrir a un combo de medidas: psicoterapia, sostenimiento

medicamentoso y grupos de ayuda con orientación profesional, además de un período de abstinencia sexual. Según aconsejan los psicólogos, la pareja del adicto no puede ejercer un rol de control sino que se tiene que ver a sí misma como una paciente más, y apenas registra alguna conducta que puede dañar su autoestima o su tranquilidad conyugal, debe pedir ayuda a los centros especializados en adicciones.

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