El caso fue advertido por una religiosa y personal de la Dinaf. La fiscal Érika Leguizamón inició una minuciosa investigación y ya se realizó una Cámara Gesell a una de las presuntas víctimas.
Dos hermanas adolescentes se convirtieron en protagonistas involuntarias de supuestas vejaciones, atribuidas a su propio padre, un radiólogo del interior de la provincia. Las adolescentes tienen 14 y 16 años. Según una religiosa, asistentes y personal de la Dinaf, habrían sido abusadas en los últimos meses.Sobrevino una denuncia y la fiscal Érika Leguizamón pidió una serie de medidas. Una se cumplió ayer. Fue la Cámara Gesell a la de 16.
Trascendió que la menor señaló que su padre las cuida. Sin embargo, contradice tal estampa hogareña el que ambas ya hayan tenido sexo.
Entonces, habría una corriente judicial que sospecha de una estrategia “familiar” resuelta a burlar a la Justicia con verdades a medias.
En procura de profundizar la investigación, Leguizamón habría requerido pericias psicológicas para las menores.
En especial, indagar más en la vida de la familia. Lo que genera cierta desazón sería la falta de interés colectivo en la causa, en especial en la madre de las menores, quien de adolescente también habría sido abusada. l
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