Dos veces lo usaron para que venda droga a sus compañeros de la cárcel a cambio de beneficios. Por eso, aseguró, puso en conocimiento a las autoridades judiciales lo que le había pasado en la última semana. El resultado fue una investigación que abrió la fiscala María del Carmen Reuter, quien el viernes a la noche allanó el penal de Villa Urquiza y secuestró los libros de guardia y otras documentaciones, confirmaron fuentes judiciales.
La denuncia fue realizada por un preso que se encuentra a disposición de la sala IV de la Cámara Penal, que preside la jueza Wendy Kassar. El viernes a la mañana pidió que lo llevaran a los tribunales, y después de escuchar la versión del detenido, funcionarios judiciales de la Cámara Penal lo acompañaron hasta la fiscalía de turno.
El relato que el reo dio a la fiscala indica que el fin de semana pasado, guardiacárceles le entregaron “pastillas” para que las vendiera entre sus compañeros. El personal penitenciario, de acuerdo con la denuncia, le habría señalado a los posibles compradores. Una vez que el preso realizó la transacción, rindió cuentas del dinero.
Beneficios prometidos
La operación habría sido llevada a cabo por la promesa de recuperar algunos beneficios. Fuentes judiciales explicaron que al preso le habían suspendido las visitas de sus familiares en marzo, luego de que una allegada hubiese intentado ingresar marihuana.
La necesidad de ver a sus familiares, y su supuesta adicción a las drogas, habría sido aprovechada por los guardiacárceles, siempre según la denuncia. El martes volvieron a entregarle “pastillas” para que las vendiera, y este fin de semana iba a tener que oficiar nuevamente como “dealer”, según su versión.
El miércoles, relató el reo a Reuter, pudo recibir visitas. Era el cumplimiento de la promesa que le habían hecho por la venta de las “pastillas”.
Luego de escuchar la declaración del preso, la fiscala pidió al Juzgado de Turno que le autorizara un allanamiento al penal de Villa Urquiza. La medida comenzó en la noche del viernes y culminó el sábado a la madrugada. Fuentes judiciales contaron que las autoridades del penal tardaron en abrir la puerta a la ayudante judicial que encabezó el allanamiento. Durante el operativo se requisaron sectores de la administración, y de acuerdo con lo informado por fuentes del Ministerio Público, secuestraron libros de guardia y otros papeles.
Destino
Mientras tanto, la sala IV de la Cámara Penal resolvió que el preso que denunció el caso no regresara al penal de Villa Urquiza, para evitar que pueda ser víctima represalias. El detenido, justamente, dijo en su declaración que había sido amenazado y que sufrió otros maltratos por parte de los guardiacárceles.
Durante el fin de semana, el preso tuvo que permanecer en la alcaidía de los tribunales penales, y esta semana los jueces deberán encontrarle un nuevo destino en el que permanezca detenido hasta que se realice el juicio oral.
Las autoridades se excusaron de hablar luego del operativo, ya que afirmaron desconocer el contenido de la denuncia y de la investigación de Reuter. El secretario de Seguridad Ciudadana, Paul Hofer, visitará a la fiscala para interiorizarse de la denuncia que afecta a un área que está a su cargo.

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