En Pringles, miembros de la Cooperadora Escolar piden la intervención del Ministerio de Educación e hicieron una denuncia.
Norma Saravia, presidenta de la cooperadora escolar, aseguró a El Tribuno que “la directora Juana Robledo de Arroyo no informa desde 2010 sobre los fondos que recibió y que recibe el establecimiento para desmalezamiento, refacciones, comedor escolar y programa Promer”.
Sobre la mesa tiene actas y varias notas dirigidas al ministro de Educación Roberto Dib Ashur; a la secretaria Técnica, Claudia Gálvez; y a la supervisora de zona, Angela Sachetti. Son las pruebas de la preocupación de los padres. Pero a pesar de haber seguido por las vías administrativas correspondientes, hasta ahora no obtuvieron respuestas. Por eso ya radicaron una denuncia en el destacamento policial San José de Orquera, en Metán, y pronto iniciarán acciones legales.
Antes de cada inicio de clases, las escuelas reciben un dinero (de acuerdo a la categoría) para arreglos básicos, que son abonados en dos cuotas. En una reunión entre las partes en abril pasado, “delante de la supervisora la directora negó que había cobrado dos cuotas. Dijo que desde 2009, cuando el edificio fue ampliado y refaccionado de forma general, sólo recibió una cuota por año”, contó Saravia.
Pero los miembros de cooperadora tienen en su poder copias de comprobantes de la Municipalidad de El Galpón que demuestran lo contrario. Por ejemplo, en 2012, según la orden de pago 140, Robledo de Arroyo habría recibido el 15 de febrero 4.477 pesos. Luego, el 20 de diciembre, mediante orden 325, otro monto similar. En total, 8.954 pesos.
En la escuela Pringles, antes de las vacaciones se puso a una nueva persona que reemplazará a la directora titular, la cual ya fue separada del cargo y el caso está pasando por las instancias de investigación correspondientes. Se destaca que el dinero que era depositado a la titular para el comedor, será depositado ahora a la nueva directora.
Dudas
La titular de la cooperadora de la escuela contó que “en reiteradas oportunidades se planteó a la directiva que haga la rendición de las cuentas y se pidió reuniones. Pero siempre pone excusas, las posterga y se va de licencia”. Asegura que incumplió todos los plazos que constan en actas para realizar las rendiciones.
En 2010 y 2011, hizo la rendición de una sola cuota respectivamente. En 2012, de ninguna. Peor aún, “este año, en mayo, la directora presentó boletas de la compra de tres ventiladores por un importe de 2.208 pesos (por el programa Promer) justificando así un dinero recibido en 2011. ¿Cómo se explica que recién haya cumplido con esa compra en mayo de 2013?”, se preguntó.
Sobre esta situación, Elvio Sosa, papá de una alumna de la escuela opinó: “Estamos frente a un delito de retención indebida de fondos porque la directiva fue notificada en diversas oportunidades, inclusive por la misma supervisora”.
Otra mamá, Mónica Suárez, recordó que en abril pasado, “la misma Juana Robledo de Arroyo dijo que este año recibió para desmalezamiento 5.340 pesos, pero solo utilizó 1.500. Entonces, queremos saber dónde está el resto del dinero, porque el establecimiento necesita múltiples arreglos”, señaló.
Aunque no saben con exactitud, los padres, estiman que “de los últimos tres años faltan unos 12 mil pesos”.
Hizo lo mismo en otra institución
La directora Juana Robledo de Arroyo asumió en la Escuela Portaaviones ARA “25 de Mayo” en 2009. Anteriormente estuvo en la Dirección de la Escuela 4.129 Fray Justo Santa María de Oro, en El Vallecito, en el departamento de Metán, donde los padres también la acusaron de supuesta malversación de fondos. Desde 2007 en esa comunidad educativa se presentaron notas advirtiendo de la falta de rendición de los fondos del comedor escolar y otras irregularidades.
Norma Saravia, de la cooperadora de la escuela de Pringles, se quejó: “Esta directora ya está acostumbrada a hacer lo mismo. Pero en vez de castigarla, el Ministerio de Educación la premia mandándola a que siga haciendo daño en otra escuela. Es una injusticia”.
Tres años sin inversión
A la escuela de Pringles asisten 30 alumnos desde el jardín de infantes hasta séptimo grado. Funciona en pluriaño. Hay dos maestras, Apolinaria David, quien quedó como directora interina a comienzos de mes, y Mirta Fuentes. Un maestro agrónomo y docentes de áreas especiales completan el plantel.
En los baños, como las mochilas de plástico están rotas. Los niños acarrean baldes de agua para tirar en el inodoro. En la cocina, la joven encargada de preparar los menús diarios, admite que con una cocina industrial, en lugar de la de leña, podría ofrecer más variedad de recetas.
En la galería, los tubos de luz no funcionan. Necesitan recambio y revisión de la instalación eléctrica. Al igual que algunos tomacorrientes. Al mirar los techos, unas tejas están a punto de caerse. En las aulas, vidrios rotos y telas mosquiteras también deben ser repuestos.
“Con el dinero que no sabemos dónde está podríamos arreglar estas cosas”, reclamó Mirta Fuentes, quien además pidió la donación de juegos de plaza para los niños.

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