Laboulaye estuvo días sin agua potable porque colapsó el caño que la lleva desde Villa María. Cedió ante la tierra medanosa, anegada tras la sucesión de lluvias.
Laboulaye. Durante seis días, los vecinos de Laboulaye debieron volver a recurrir a los aljibes y pozos con agua no potable. El acueducto que les provee de ese recurso desde Villa María, inaugurado en 2011, sufrió roturas que demandaron arduos trabajos de reparación. Pero lo que más preocupa es que, por las características del suelo, los técnicos admiten que el problema podría repetirse.
“Esta vez la rotura fue entre Laboulaye y La Carlota, donde llovió mucho y el suelo es muy inestable, de poca resistencia. El problema es que el caño pasa a cuatro metros de profundidad, por debajo de la vertiente natural del terreno”, explicó el secretario de Obras del municipio de Laboulaye, Norberto Costa.
Después de las lluvias el suelo medanoso se satura y al ceder, en las uniones la cañería se rompe. El acueducto demandó más de una decena de reparaciones similares en los últimos años. Cuando se demoran, Laboulaye se queda sin agua.
El acueducto fue una de las obras más esperadas en esta ciudad, porque –como en casi todo el sur provincial– el agua de napas tiene arsénico y no es potable. Son numerosas las localidades con idéntico problema de contaminación natural que ansían una ampliación de esta obra que trae el agua desde el centro de la provincia.
Comentá la nota