Oscar Fortunato, presidente de CEPA, analizó la realidad de la industria. Mostró su preocupación por la ausencia de navieras en el puerto de la ciudad y pidió a autoridades municipales, provinciales y nacionales que "incrementen su esfuerzo para asegurar la escala".
Para Fortunato, la situación se agrava ante la imposibilidad de exportar contenedores desde el puerto local, la principal estación marítima pesquera y de mayor volumen de exportación de productos del mar.
La decisión de las navieras Maersk y Hambursud, determinó, "redunda en un directo aumento de costos y de trámites y en la prolongación de los tiempos de cobranza; además de la inseguridad que encierra tener que trasladar contenedores a Buenos Aires vía terrestre".
Ante esta realidad, desde las cámaras pesqueras de la ciudad reiteraron su pedido a las autoridades municipales, provinciales y nacionales, tendiente a "incrementar su esfuerzo para asegurar la escala de las navieras en el puerto de Mar del Plata".
Al analizar la situación de la pesca, Fortunato planteó que "mientras que los indicadores de muchas otras actividades económicas exhiben síntomas de recuperación las empresas pesqueras continúan afrontando inconvenientes y no logran mejorar sus perspectivas de futuro".
El empresario explicó que ante una "extremadamente delicada" situación financiera y económica, en el sur del país muchas compañías ya resolvieron cerrar sus puertas y retirarse del negocio. Esto, diferenció, aún no sucedió en la misma magnitud en Buenos Aires.
"Lo cierto es que la actividad pesquera afronta hoy un preocupante y grave incremento de sus costos internos", determinó el titular de CEPA. Este fenómeno, detalló, se advierte principalmente desde hace dos años en el valor de insumos básicos como el gasoil, el polietileno, el cartón y de servicios elementales como la mano de obra o el de las ART, que aumentaron casi un 100%.
Si bien en los últimos tiempos se ha puesto el acento en la situación de quebranto de las empresas radicadas en el sur argentino, Fortunato aclaró que esta clase de problemas –como el incremento en los costos internos- no afectan con exclusividad a las firmas patagónicas.
Se trata de dificultades generalizadas que están perjudicando por igual a todo el sector. Para el presidente del Consejo de firmas pesqueras, la diferencia radica en que "las empresas de la provincia de Buenos Aires tienen una genuina vocación por la pesca por haber sido muchas de ellas las que le dieron origen a la industria, lograron su desarrollo y actúan con un sentido nacional, comprometido con el país". "En cambio –contrarrestó- la mayor parte de las empresas que operaban y operan en la Patagonia son de origen extranjero, consideradas a sí mismas como sucursales de grupos económicos dedicados a actividades diversas y conducidos desde casas centrales ubicadas en el exterior".
Algunos de estos grupos económicos, expresó, son además formadores de precios en los mercados internacionales, "particularmente la empresa Irvin and Johnson, de origen sudafricano y principal controlante de la filial argentina de Alpesca".
Esta firma, señaló, resolvió "sacrificar su actividad productiva en la Argentina y privilegiar su faceta de comercializadora de alimentos, rol desde el cual posee una fuerte injerencia en la fijación de los precios de los productos pesqueros en todo el mundo".
Enseguida, Fortunato salió a defender a las empresas asociadas al Consejo de Empresas Pesqueras Argentinas. "Son compañías de origen netamente nacional cuyo futuro está asociado, indefectiblemente, a la posibilidad de que la Argentina pueda acceder y competir de igual a igual en los mercados mundiales".
Frente a esta realidad, el empresario mencionó que "resulta imperioso profundizar el proceso de cuotificación recientemente iniciado y lograr, por parte de todos los actores, un cumplimiento estricto de las normas de protección de los recursos para que este nuevo sistema de administración pesquera rinda sus frutos".
Fortunato dio cuenta de una complicada situación del sector. "La industria afronta una difícil posibilidad de continuidad ya que los costos internos de producción están creciendo mucho más rápidamente que la variación del tipo de cambio efectivo de nuestras exportaciones. Paralelamente los precios internacionales han sufrido una fuerte disminución a partir de la crisis mundial de 2008", contextualizó.
Para avanzar en la competitividad de los productos pesqueros argentinos, distintas cámaras del sector como CEPA, Caipa y Armadores junto a prestigiosas instituciones y universidades locales, iniciaron un estudio respecto del efecto que los altos costos de los insumos y la elevada carga impositiva –a través de aranceles y gravámenes directos e indirectos- tienen en la industria argentina.
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