Arribar a acuerdos, encontrar soluciones, buscar las coincidencias por sobre las diferencias son las pruebas que a diario debemos afrontar quienes tenemos la responsabilidad de conducir los destinos de una provincia.
Hubo pedidos de madres y padres que expresaban a miles de familias que reclamaban el retorno de la tranquilidad, de la seguridad, de poder caminar o transitar sin temor. Dirigentes de centros comerciales expresaron su preocupación por la situación, por la ausencia de controles. También escuche el pedido del obispo Collazuol y sacerdotes de parroquias de la ciudad de Concordia, consternados por lo que veían y presentían.
En la primera noche falleció un joven y los hospitales atendieron a numerosos heridos, y existía la posibilidad de que se perdieran más vidas, además de los bienes materiales, el esfuerzo de muchos años de trabajo que se diluyen en una noche.
El gobernante tiene que ver todo esto y más allá, su responsabilidad abarca al conjunto de la sociedad y no se debe perder nunca de vista este objetivo. Este ha sido y es un conflicto muy particular y sé que este acuerdo igualmente nos expone a los planteos de otros sectores.
No avalo ni justificaré jamás las actitudes sediciosas, corporativas. Creo profundamente en el diálogo, y así pudimos zanjar un grave problema que literalmente amenazaba con paralizar la provincia, y que sigue afectando a otros estados provinciales.
Mi compromiso, el de mi gobierno, es el mismo de siempre. Trabajar por una provincia cada vez mejor, en cada uno de forma individual, cada familia y cada sector social se puedan realizar aquí, en esta tierra bendecida, sin tener que buscar otros horizontes.
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